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Delta Amacuro, tierra warao

Esta región ubicada a 645 kilómetros de Caracas, la capital de Venezuela, es asiento de la comunidad indígena más grande: los warao, gente de agua 

Delta Amacuro, estado situado al este de Venezuela y que alberga el delta del río Orinoco, es una zona rica en diversidad biológica, con ecosistemas frágiles y de vital importancia para sus pobladores originarios: los warao. 

El agua y el ciclo hidrológico son el hilo conductor de los procesos ecológicos del delta, uno de los más grandes del mundo, con numerosas especies animales, una selva tupida y un extraordinario laberinto acuático.

 

Warao acampan en el paseo luego de navegar en curiara por el Orinoco

                                                                                                                                                       Warao acampan en el paseo luego de navegar en curiara por el Orinoco

Delta Amacuro tiene una superficie de 40.200 km², que en términos de extensión es similar a la de Suiza. De esa totalidad el río Orinoco ocupa una superficie de 18.810 km².

El Orinoco se divide en aproximadamente 60 caños y 40 ríos que atraviesan 41.000 kilómetros cuadrados de islas selváticas, pantanos y lagunas.

Su capital es Tucupita, fundada en 1848 por gente oriunda de la isla de Margarita. El estado limita por el norte con el Golfo de Paria y, con el mar territorial de por medio, con la República de Trinidad y Tobago; por el sur con el estado Bolívar; por el este con el Océano Atlántico, por el sudeste con la República de Guyana y por el oeste con el estado Monagas. 

Tiene cuatro municipios: Antonio Díaz Curiapo (donde habita más de 50 % de los warao), Casacoima Sierra Imataca, Pedernales y Tucupita; y 21 parroquias.

Warao es una autodenominación que significa gente de canoa. Son la etnia más grande del país, aproximadamente 26 mil hombres y mujeres  según el censo de 2011, distribuidos en el Delta, Monagas y Bolívar. 

 

Tucupita luce tranquila, limpia y guarda respeto por su iglesia San José, ubicada al frente del paseo

                                                                                                              Tucupita luce tranquila, limpia y guarda respeto por su iglesia San José

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para 2011 documentan que el estado tenía una población de 86,487 habitantes (criollos y nativos). Con la emergencia humanitaria compleja (EHC) se dio un éxodo no solo al interior de la república, sino también a Brasil, Guyana y Trinidad y Tobago.

Una investigación de la organización Wataniba, publicada en julio de 2022, reseña que el Delta ha experimentado impactos socioambientales importantes.

Especifica que la intensificación de la actividad petrolera desde finales de los noventa hasta la primera década del siglo; el aumento de la minería en los estados Amazonas y Bolívar, así como en los ríos colombianos que drenan al río Orinoco desde mediados de la década pasada; y el uso del fuego como una estrategia para la caza de fauna silvestre y para limpiar terrenos para la agricultura, han puesto a esta región “en una situación crítica”.

La contaminación por la quema indiscriminada empeña los atardeceres en Tucupita

                                                                                                                  La contaminación por la quema indiscriminada empeña los atardeceres en Tucupita

En esta tierra de agua lo que salta a la vista son las precariedades de las comunidades indígenas que sobreviven a la intervención minera, contrabando incluso de aves protegidas y a la desidia gubernamental. 

En el paseo o malecón, desde donde se da la apertura a los caños, a diario duermen familias enteras que van en busca de comida, medicinas o a realizar algún trámite legal porque en los caños no hay nada, ahí no hay medicinas ni hay maestros ni hay alimentos.

Las mujeres con sus hijos cruzan el río en curiaras para ir a vender sus artesanías

                                                                                                                       Las mujeres con sus hijos cruzan el río en curiaras para ir a vender sus artesanías

Este material forma parte de los contenidos generados por el proyecto Rostros y luchas de la Venezuela profunda, que elabora Sinergia en alianza con Odevida y el portal La Vida de Nos, en el que cuentan historias de resiliencia de las comunidades nativas de Zulia, Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro.

Por Mabel Sarmiento

Fotos Mabel Sarmiento