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DDHH y ambientales, punta de lanza en capacitación a pueblos originarios de Delta Amacuro

20 indígenas de casi una docena de comunidades fueron beneficiarios del cuarto taller que sobre derechos humanos y ambientales dictó la asociación Sinergia, en alianza con Odevida y Provea

El 20 y 21 de febrero de 2024 fueron dos días significativos para varias comunidades warao asentadas en Delta Amacuro y una de Monagas. 

Nativos de casi una docena de pueblos ubicados en las riberas del caño Mánamo, uno de ellos cuyo modo de vida se hace sobre palafitos, asistió al primer taller sobre derechos humanos y ambientales que dicta, en esta región, la asociación civil Sinergia, en alianza con Odevida y Provea.

La visita de estas organizaciones al Delta forma parte de una serie de talleres para conocer, visibilizar, orientar y documentar en materia de derechos humanos a los pueblos indígenas, y para resaltar los liderazgos que hacen impacto y cambios dentro y fuera de sus territorios. 

En 2023 fueron abordadas etnias en los estados Zulia, Amazonas y Bolívar, y en febrero tocó el turno a Tucupita, uno de los cuatro municipios de Delta Amacuro, que tiene una extensión de aproximadamente 10.996 kilómetros cuadrados y está conformado por ocho parroquias.

El taller que se completó en 16 horas, se desarrolló en la sede Vicariato, en pleno centro de la ciudad, con la asistencia de 20 indígenas de municipios como Pedernales, Antonio Díaz y de la comunidad Santo Domingo, en Monagas, la cual hace frontera con Tucupita. La mayoría de los participantes fueron trasladados en lancha por el río Orinoco.

Asistieron warao de Villa Daniela, Dani Consolata, Ensenada, Bonoima, Paloma, 23 de febrero y del sector El Volcán, una comunidad terrestre, al sur de Tucupita, que queda aproximadamente a media hora del centro de la ciudad.

Inti Rodríguez,  coordinador del programa de monitoreo, investigación y difusión de Provea, y Maritza Acuña, educadora y parte del equipo de Odevida, estuvieron a cargo de la preparación teórica y práctica. 

En plenaria discutieron artículos relacionados con la tenencia de la tierra

 

Lucha por el territorio 

A diferencia de los anteriores talleres, donde los asistentes mostraron tener un camino abonado en la defensa de los derechos humanos, los warao despertaron mucho interés por conocer términos legales y los casos en los que se aplica; y manifestaron especial atención por la tenencia y demarcación de sus territorios.

Precisamente, Rodríguez al hablar de los derechos de los pueblos indígenas hizo foco en el hábitat, que es la totalidad del espacio ocupado y utilizado por los pueblos y comunidades indígenas, en el cual se desarrolla su vida física, cultural, espiritual, social, económica y política; que comprende las áreas de cultivo, caza, pesca fluvial y marítima, recolección, pastoreo, asentamiento, caminos tradicionales, caños y vías fluviales, lugares sagrados e históricos y otras necesarias para garantizar y desarrollar sus formas específicas de vida. 

Dijo que en Venezuela sólo 3 % del territorio indígena está demarcado, y habló de las obligaciones del Estado, en el reconocimiento de sus derechos a través de la promulgación de diferentes instrumentos legales.

Inti Rodríguez les ayudó a comprender el tema legal
Inti Rodríguez les ayudó a comprender el tema legal

Citó que estos derechos pasan a ser reconocidos oficialmente en la Constitución de 1999, en sus artículos del 119 al 126.

Mientras iba explicando cada uno, Ángela Rodríguez, warao docente de la comunidad Santo Domingo recordó que a partir de 2005 el fallecido presidente Hugo Chávez, valiéndose del artículo 119, entregó títulos de demarcación de tierras que luego no pudieron ser registrados “porque en el registro se negaron a hacer esos trámites”, situación que los hace más vulnerables en la actualidad, pues lo pone en marcada desigualdad social y económica.

De la legalidad y titularidad de las tierras, se pasó a hablar de salud, alimentación, educación, transporte y  agua potable, derechos en los que los pueblos originarios tienen un rosario de penas por contar.

El no acceso al agua potable está diezmando poblaciones, principalmente la infantil. Cósmel Tovar, un líder indígena de 31 años, de la comunidad de Wakajura de Mánamo y quien también se dedica a la docencia, expresó en una de las actividades que hicieron para describir los derechos que están siendo amenazados, que los niños mueren a consecuencia de los vómitos y las diarreas.

Destacó que ellos consumen el agua del río sin ser tratada. Con eso se bañan, lavan la ropa y hacen las comidas.

Expusieron parte de la problemática que hay en sus comuninades
Expusieron parte de la problemática que hay en sus comuninades

Peligra el ambiente 

Las etnias no cuentan con servicios públicos y al no tener redes de cloacas ni sistemas de riego para sofocar los incendios (naturales y provocados por trabajan conucos) se está dando una degradación del ambiente, tema que fue abordado por Acuña en su presentación en la que hizo destacada mención al Acuerdo de Escazú, tema primordial del proyecto.

El Delta del Orinoco es una zona rica en diversidad biológica, con ecosistemas frágiles y de vital importancia. En esta región el agua y el ciclo hidrológico son el hilo conductor de los procesos ecológicos. Sin embargo, en sus territorios confluyen y desembocan los residuos provenientes de las actividades industriales, mineras, petroleras y de deforestación que tienen lugar en toda la cuenca del río Orinoco, lo que lo convierte en un sumidero de desechos de buena parte del país. De ahí que las comunidades están expuestas a altos grados de contaminación y diversas enfermedades estomacales y de la piel. 

El moriche, que se da en épocas secas, es el árbol de la vida para los warao, quienes también viven de la pesca, la recolección y la artesanía. Pero la tala y la quema indiscriminada están acabando con los morichales y otras plantaciones. 

Hablaron del árbol de moriche, que les da alimentos y maneras de generar ingresos como la artesanía
Hablaron del árbol de moriche, que les da alimentos y maneras de generar ingresos como la artesanía

De hecho los participantes plasmaron en dibujos la afectación del ambiente y siempre estuvo presente la contaminación por las quemas y la extracción de aves protegidas para la venta ilegal.

En esta parte del evento cobró importancia el Acuerdo de Escazú y la necesidad de que Venezuela suscrita la legislación que da protección a los pueblos indígenas latinoamericanos.

En el taller, que además dio espacio para que mostraran sus culturas con cantos, bailes, trajes típicos y artesanía, se habló de la defensa de los idiomas y de hacer un diccionario con palabras y medicinas ancestrales; expresaron que quieren reconocimiento, ser autónomos y conservar sus tradiciones y comentaron las necesidades que tienen de dotación de insumos a ambulatorios y escuelas y de mejora del transporte fluvial.

Aunque este fue el último taller estipulado por el proyecto, quedó escrito en las peticiones de los warao hacer seguimiento y dar más formación para que sus comunidades empoderen lo que significa su cosmovisión, para que sus niños no sigan muriendo por enfermedades y para que sus tierras conserven lo ancestral y cultural como valor intrínseco. 

Defendieron la autonomía de sus pueblos
Este material forma parte de los contenidos generados por el proyecto Rostros y luchas de la Venezuela profunda, que elabora Sinergia en alianza con Odevida y el portal La Vida de Nos, en el que cuentan historias de resiliencia de las comunidades nativas de Zulia, Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro.

Por Mabel Sarmiento

Fotos Mabel Sarmiento