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Las cosechas de agua de lluvia crecen en Venezuela

El 25 de enero de este año, se realizó el seminario Acción Climática, Agua y Salud, organizado por INVESP y la Fundación Tierra Viva, en alianza con Sinergia, en el que participaron conferencistas nacionales e internacionales y se presentaron los avances en el país del proyecto de cosechas de agua

Por Mabel Sarmiento Garmendia

Con mayor severidad, la población venezolana estuvo sometida a deficiencias de acceso al agua de forma regular durante 2023. Entre los años 2022 y 2023, las personas afectadas por restricciones recurrentes y prolongadas de acceso, pasaron de 66,8 % a 69,1 %, destaca el más reciente informe de la plataforma HumVenezuela

Estas dificultades ocasionaron que más familias recurrieron a fuentes alternativas de abastecimiento. La mayor parte cubrió las deficiencias de suministro a través de la compra de botellones y el pago de camiones cisternas, pero una proporción importante también tuvo que utilizar fuentes no seguras por estar expuesta a elementos contaminantes.

Otras, como las que viven en los municipios Andrés Bello (Táchira), Colonia Tovar (Aragua), Cruz Salmerón Acosta (Sucre), El Hatillo (Miranda), Maneiro (Nueva Esparta), San Diego (Carabobo) y Santa Rita (Zulia), desarrollan un proyecto enfocado en una diversidad de tareas y esfuerzos que involucran, en primer lugar, la investigación de la relación clima, agua y salud, la innovación y el desarrollo y, en segundo lugar, la instalación y el seguimiento de la apropiación social de la técnica ecoclimática: la cosecha de agua de lluvia.

La lluvia es una fuente de agua limpia y se puede cosechar a través de una superficie de captación y un tanque. Sistema que gracias al proyectos que ejecutan desde hace cuatro años en alianza INVESP y la Fundación Tierra Viva, está siendo aprovechado por escuelas, centros de salud y espacios comunitarios. A la fecha, van 84 cosechas de agua que han beneficiado y garantizado el acceso al agua a miles de familias.

Y para comprender esa relación que hay entre el clima, el agua y la salud, se realizó este 25 de enero el seminario internacional Acción Climática, Agua y Salud, con la participación de expertos nacionales e internacionales.

Aquí un resumen de las ponencias:

  • Trabajo cooperativo

Manuel Gómez, miembro del consejo directivo de Acción Campesina, habló de la necesidad de trabajar en alianzas, con propósito cooperativo, “pues las alianzas son creaciones humanas y, por tanto, son narrativas en las que podemos creer o no. Una realidad imaginada colectivamente es un relato que si es compartido por todos puede ser determinante para transformar la realidad.

E insistió en el hecho de que las alianzas germinan mucho mejor en sociedades cívicas, en esas sociedades predomina la reciprocidad social generalizada, el trabajo colaborativo y la confianza. “Las comunidades cívicas son un terreno fértil para las alianzas”.

Toda esta antesala, sirvió para argumentar los logros que se han alcanzado a partir de las alianzas en materia de proyectos hídricos:

De 2019 a 2023, en 21 municipios de siete estados del país (Lara, Miranda, Guárico, Sucre, Aragua, Zulia y Mérida) han logrado 62 soluciones de agua y beneficiado a 21 mil 484 familias, lo que se traduce en 82 mil 31 personas alcanzadas.

“Esto se ha logrado porque la participación comunitaria es clave. Algunos datos que hemos recogido en el trabajo de campo denotan que el aporte de mano de obra, logística y materiales puede llegar hasta el 50 % del costo de las obras”.

  • Una Isla Urbana en México

A Gómez lo secundó en este primer bloque de seminario, que estuvo moderado por Antonio Di Lisio, presidente de Invesp, Ana Paula Mejorada Torres, directora de Escuelas de Lluvia-Isla Urbana de México, quien no solo impactó por su trabajo y por su corta edad (28), sino también por su compromiso para mitigar los efectos del cambio climático.

Ella, de una manera sensible se refirió a la crisis climática y a la manera cómo abordan el tema del agua, “y justamente la cosecha de agua es un medio para adaptarnos al cambio climático, nosotros como organización siempre estamos acercándonos a expertos para entender los procesos del cambio climático y cómo va a transformar este fenómeno el proceso de las lluvias”.

Estudian en qué zona va a llover más, en dónde será menos intensa y dónde no van a caer precipitaciones durante un año. “Eso nos ayuda a construir mejores sistemas de captación de lluvia, siempre enlazado todo esto con la innovación y desarrollo adaptado a cada uno de los contextos de cada comunidad abordada”.

Se graduó en Desarrollo Humano para la Sustentabilidad, con especialidad en desarrollo y acceso al agua, y producto de esa formación y de la empatía que siente por la educación impartida en las comunidades, tiene en sus manos una semilla que permite trabajar y transformar la realidad.

El impacto de su proyecto: 33 mil 904 sistemas instalados, 645 mil 871 beneficiarios, 2 mil 18 litros cosechados y 201 mil 819 pipas de agua ahorradas anualmente. Todo esto se traduce en otros beneficios que muestran sustentabilidad y sostenibilidad: menos inundaciones, menos gasto de energía, pueden garantizar seis meses de agua y se van recuperando los acuíferos.

Además de estar en las comunidades, este proyecto social está en 600 escuelas en las cuales se han cosechado 150 millones de litros de agua y afianzado la cultura del agua.

  • Agua y dengue: un serio problema

La contaminación del agua que usan los hogares pasó a ser un problema más severo en 2023. 86 % de la población se encontraba expuesta a fuentes de agua contaminada, llegando a niveles más altos las señales de contaminación por el color y olor del agua que los hogares usan.

Situación que fue abordada por Ingrid Márquez, coordinadora del equipo Clima, Agua y Salud de la UCV, quien además de explicar cómo funciona la red de distribución de agua en Caracas (proceso que se ve afectado por la variabilidad climática, por el estado de la infraestructura de captación y las decisiones políticas-administrativas), hizo énfasis en las condiciones que favorecen las enfermedades asociadas al agua y su uso.

Destacó que el almacenamiento de agua dentro de las viviendas en recipientes sin agua, en sitios donde es imposible separar de los contenedores de basura o de las redes residuales son un foco de contaminación y de proliferación de enfermedades.

Citó datos epidemiológicos del municipio San Diego (foco del proyecto), donde las diarreas infantiles, principalmente en el grupo poblacional de 5 años y más, representan el 66 % de los casos.

Los casos de dengue son pocos y no representan un problema serio de salud, de acuerdo a sus proyecciones: entre 0 -1 año 9 %; entre 1 – 4 años 24 % y de 5 años o más 66 %.

La especialista dijo que las enfermedades de origen hídrico son prevenibles y que en esta labor la participación comunitaria es esencial.

Su ponencia estuvo respaldada por la investigación que sobre la materia tiene la doctora María Eugenia Grillet, del instituto de Zoología y Ecología Tropical de la UCV, quien usando una plataforma virtual reveló datos sobre la situación y posición en el campo de la data epidemiológica del dengue. 

En toda la región el dengue ha ido en aumento en las últimas décadas. Dijo que solo en 2023 hubo más de 4 millones de casos, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). 

“Si ya 2023 fue un año de récord epidémico, imagínense lo que nos espera para este año, pero en Venezuela no lo sabremos porque no hay datos epidemiológicos”, destacó.

El año pasado hubo 4,5 millones de casos de dengue en la región. Este es un registro histórico, según Grillet, porque desde los años 80 hasta el 2023 el dengue no ha dejado de aumentar. Antes de 2023, en el 2019 se registró el mayor número histórico de casos de dengue, con más de 3,18 millones.

“Es de esperar que este año tengamos más casos de dengue de lo que tradicionalmente hemos tenido en los dos o tres años anteriores”.

  • La clave: formación comunitaria

Verónica Flores, de la Fundación Tierra Viva, luego de las cifras aportadas por las investigadoras matizó la problemática contando sobre las respuestas para la formación comunitaria que funcionan para mitigar los efectos del clima y el agua. 

Indicó que es importante capacitar a las comunidades para que sean multiplicadores en temas relacionados con el cambio climático y prevención de enfermedades de origen hídrico asociadas a las consecuencias del mismo.

“Las cosechas de agua de lluvia instaladas en escuelas y centros de salud cumplieron una doble función: contribuir a disponer de agua para sanitarios, limpieza y riego; y servir como un elemento para hablar del cambio climático, la adaptación al mismo y la vinculación del agua con la salud”.

También, dijo, sirve para afrontar los desafíos relacionados con el cambio climático en cada región, tomar decisiones informadas para realizar acciones de adaptación y mitigación; gestionar el agua en forma sostenible y prevenir enfermedades y promover estilos de vida saludables.

En base a estos conceptos habló del impacto del trabajo, a la fecha hay 33 cosechas de agua instaladas en instituciones educativas y centros de salud, en 25 instituciones educativas se multiplicó la formación, hay más de 4 mil 700 beneficiarios indirectos; 171 docentes y actores clave formados como multiplicadores (68 % mujeres) y 560 mujeres y jóvenes han sido capacitados.

  • ODS y emergencia humanitaria compleja 

Llegar a esos logros e impactos también pasa por entender que el país sigue inmerso en una emergencia humanitaria compleja y ese punto lo analizó Feliciano Reyna, director de Acción Solidaria, quien hizo un paneo del momento crucial en el que los defensores de derechos humanos elevan la voz a los organismos internacionales en 2016, y de cómo ha sido el plan de respuesta humanitaria en el país.

Citó cifras de HumVenezuela que indican que, hasta noviembre de 2023, las estimaciones arrojan que 400 mil personas se sumaron a la categoría de personas en necesidad, llegando a 20,1 millones de las cuales 14, 2 millones presentan necesidades críticas y 4, 2 millones a necesidades severas.

Luego, mencionó parte del acuerdo parcial para la protección social de noviembre de 2022 y los fondos y recursos asignados para la atender las necesidades más urgentes del pueblo venezolano

En todo el cumplimiento de esos acuerdos, las organizaciones de la sociedad civil juegan un papel primordial. Y de eso habló la educadora Deborah Van Berkel, quien tuvo como foco el derecho al desarrollo, definido como algo inalienable y propio de todas las personas y pueblos, y como un proceso económico, social, cultural y político que entiende el mejoramiento constante del bienestar de toda la población.  

Desarrollo que va ligado a la Agenda 2030 y al cumplimiento de los 17 objetivos. Específicamente, comentó la defensora, lo que tienen que ver con el ambiente, la construcción de la paz, instituciones, gobernabilidad democrática y las alianzas.

En este último punto, destacó que el informe de cumplimiento y seguimiento de la Agenda 2023 (ejecución a medio término 2016-30), documento que constituye un aporte de la Red Sinergia y que compila y organiza datos proporcionados por la sociedad civil. “Es un diagnóstico, registro, documentación, investigación y divulgación de cómo están (en Venezuela) las 169 metas de la agenda).

“En la Cumbre de las NNUU sobre ODS en 2023, el Secretario General -Antonio Guterres -reconoció el estancamiento o retroceso del 30 % de las metas previstas en la agenda y más del 50 % con un cumplimiento insuficiente”, comentó.

Por tanto, instó a fortalecer alianzas de la sociedad civil y su capacidad estratégica para incidir en la construcción de una sociedad democrática y la exigibilidad de un modelo político democrático.

“Y a elevar los niveles de exigencia para el funcionamiento del espacio cívico. Libertad de asociación, libertad de expresión, libertad de reunión pacífica, derecho a la participación en los asuntos públicos, el derecho a elegir y el derecho a defender derechos en cualquier ámbito de la dignidad humana”.

En cuanto al vínculo con los ODS, Luisa Rodríguez Táriba, presidenta de Sinergia habló del  7mo informe de seguimiento y cumplimiento a la Agenda 2030, presentado durante el último cuatrimestre de 2023 señala 27 recomendaciones relacionadas con la acción climática, el agua y la salud.

Táriba explicó que Sinergia desde 2015 ha venido trabajando y haciendo seguimiento a la Agenda 2030. Desde 2021, participa en la red Forus, red global de plataformas nacionales de ong y coaliciones regionales que realiza seguimiento e incidencia en la Agenda 2030.

Con respecto al 7mo. informe de seguimiento, resumió los resultados a medio término: 95 metas sin avance, 26 con avance limitado, una con avance parcial, 9 con avances, 9 sin información precisa para calificar, 29 no están examinadas, todo eso del total de 169 metas que engloban los 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS).

De los ODS, citó el 3 relativo a bienestar y salud; el 4 que tiene que ver con agua limpia y saneamiento; el 7, relacionado con energía asequible y no contaminante; el 13 que habla de la acción por el clima; el 14 sobre la vida submarina y el 15 que refiere a la vida de ecosistemas terrestres, sobre los que se hicieron las 27 recomendaciones.

  • Cambio climático y derechos humanos 

El bloque final del seminario también tuvo un peso relevante en el tono de los expositores. Alejandro Álvarez, de Clima 21, abordó el cambio climático como un problema de derechos humanos y, de nuevo, reconoció que no se puede hablar de ningún tema en Venezuela sin entender la emergencia humanitaria compleja.

Además, señaló que el tiempo del cambio climático es aquí y ahora y es un potenciador de problemas ya existentes. “Va a cambiar todo lo que conocemos en el mundo y exige respuestas al mayor nivel posible, pues afecta principalmente a las personas más vulnerables”.

En cuanto a las principales amenazas para Venezuela comentó la disminución de las precipitaciones, aumento la temperatura, aumento de eventos meteorológicos, subidas del nivel del mar, aumento de la inseguridad alimentaria, deterioro de la salud, pérdidas de territorios e infraestructuras, incremento de la pobreza, pérdida de la capacidad de desarrollo, alza de la migración forzada, del daño ambiental y de la conflictividad social, deterioro de del patrimonio cultural.

Recomendó que todos aprender a vivir con este proceso y a los gobiernos aconsejó poner a las personas en el centro de la acción climática, poner a la acción climática en el centro del debate político nacional, promover una educación para la resiliencia climática en todos los ámbitos, actuar de manera efectiva y sostenida en los problemas críticos, articularse de manera efectiva hacia adentro y hacia afuera, generar capacidades y fortalezas en temas críticos y transversales y ayudar a construir un entorno habilitante para la sociedad civil.

En el mismo contexto de lo expuesto por Álvarez, la abogada Laura Santacoloma, directora de la línea de Justicia Ambiental de la organización Dejusticia, Colombia, hizo la relación cambio climático y género, ¿qué dice la región sobre los deberes de los Estados?

Entre sus datos referenciales, destacó que el 80 % de los desplazados por desastres relacionados con el clima son mujeres. A su juicio son las primeras en sentir los efectos del cambio climático cuando tienen que recorrer distancias cada vez más largas para encontrar lo que necesitan para alimentar a sus familias, y son las más frágiles durante el embarazo y la maternidad, por ejemplo.

Por tanto, recomendó a los Estados avanzar en la incorporación de la perspectiva de género en todos los elementos de la acción climática y orientar la participación efectiva de las mujeres en los órganos establecidos en el marco de la Convención; los invitó también a que presenten información sobre los esfuerzos y las medidas adoptadas, a que fortalezcan sus capacidades para incorporar la perspectiva de género en la formulación, la aplicación, el seguimiento y la revisión de las políticas y los planes, y a cooperar con los países en desarrollo para que aborden las acciones relacionadas con la perspectiva de género.

  • Alcaldías sostenibles 

Braulio Díaz, gerente regional de Relaciones Institucionales de e Advocacy de Iclei, gobiernos locales por la sustentabilidad, una red global de más de mil 500 ciudades, gobiernos locales y actores que trabajan por el cambio climático y gobiernos sostenibles, destacó que desde Iclei –América del Sur cuentan con más de 127 asociados y “trabajamos para promover que la a acción climática sea una agenda de diversidad, plantee el desarrollo urbano y fomente políticas públicas”.

Explicó que el pacto que acaba de firmar El Hatillo, y en noviembre pasado Maneiro, es producto de los acuerdos logrados en el marco de la COP 28.

Estamos muy contentos, dijo, de anunciar el ingreso a nuestra red de estas ciudades venezolanas. Con Maneiro hemos venido trabajando para que sea parte de la red intencional y, en ese sentido, trabajar en agendas políticas para la acción climática como un eje fundamental de desarrollo sostenible. Ya más de 500 ciudades se han comprometido a avanzar con este propósito. 

Según contó están abordando el impacto del efecto invernadero y están creando las condiciones para la capacitación técnica de los funcionarios, para que conozcan y puedan crear una política de acción más robusta en pro del planeta. 

En medio de las ponencias, el alcalde del municipio El Hatillo (Miranda), Elías Sayegh, firmó el Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía, convirtiéndose en el segundo gobierno local en Venezuela en formar alianzas para establecer estrategias que mitiguen los impactos del cambio climático. 

                                          Leyenda: Alejandro Luy (Tierra Viva), Antonio Di Lisio (INVESP), Elías Sayegh (Alcalde El Hatillo), Ana Paula Mejorada (México) y Manuel Gómez (Acción Campesina)