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Jóvenes pemón lideran proyectos en sus comunidades

En los pueblos indigenas de la Gran Sabana, en el estado Bolívar, a una generación emergente que sale a flote pese a las adversidades

Los pemón se muestran como una comunidad resiliente, que saca fuerzas de las debilidades.Y en eso los jóvenes no se quedan atrás. Invadidos por la transculturización y frente a las amenazas que implica el avance de la extracción minera (que es un atractivo para los que salen del bachillerato) hay quienes se quedan en sus comunidades para generar el cambio.

Liz Hernández (29), madre de tres  niñas, es una de las que prefiere ver las cosas positivas de su comunidad, Maurak. “Nosotros no nos llamamos vulnerables. Aquí hay muchas fortalezas, hay esperanzas, uno ha sabido salir adelante”.

Estudió en la UPEL, Educación Intercultural Bilingüe. Pero se desarrolla en la organización social y permanentemente está en capacitación para convertirse en promotora social. Liz pinta ahora como una líder nata en su comunidad, participando en jornadas de salud, de educación, en actividades recreacionales. 

Todo ese empuje y el espacio para la participación lo ha tenido con más fuerza desde que Lisa Henrito asumió la capitanía de su comunidad.

Liz es una mujer sencilla, que además estudió canto, y ahora pone en práctica, todo lo que ha ido aprendiendo en el campo, en los recorridos que hace por las comunidades del sector 6 de la Gran Sabana. 

En su andar se topa con Omar Silva (33), profesor y actualmente el secretario de la capitanía. También está ligado a los quehaceres diarios de su comunidad en Parkurik. 

Con soltura habla de los avances que han tenido en educación: “aunque tenemos carencias de materiales educativos, hemos tenido cinco promociones de bachilleres, tenemos nuestro propio programa de fumigación, pero nos gustaría tener un plan de vacunación”. 

El liderazgo se replica. No solo a 20 mil metros de altura como está Omar. También muy cerca del centro de Santa Elena de Uairén, en la comunidad de San José de Wana, donde René Castro, Rally Castro, Rina Castro y Rubén Villegas han heredado la tradición del conuco, pero a la vez se educan para emprender. 

Luchan contra la discriminación en sus alredores y cada vez que puden se capacitan para poder desarrollar y organizar un emprendimiento. Quieren tener su propia línea de transporte para las comunidades indígenas.

Precisamente el transporte es un servicio que tiene muchas fallas en el municipio Gran Sabana. La escasez de gasolina es un problema que solucionan abasteciéndose en La Línea, frontera con Brasil. En esa zona no hacen colas, pero para llenar un tanque completo, para toda una semana, deben tener mínimo 100 dólares.

Por eso los hermanos Castro y su amigo Rubén quieren dar respuestas a la población, para que puedan sacar los enfermos, para transportar la comida, para que los estudiantes se movilicen y, en general, para garantizar el desarrollo en San José de Wana.

Texto y fotos: Mabel Sarmiento

Este texto es parte de la implementación del proyecto Rostros y luchas de la Venezuela profunda que lidera Sinergia en aliazan con Odevida y La Vida de Nos, que busca fortalecer el liderazgo indígena y promover la defensa del ambiente. Se publicará en la edición Nº 4 del boletín que resume el impacto del proyecto en las regiones objetivo: Zulia, Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro.