Opinión

LA CUMBRE DEL FUTURO | Por: Francisco González Cruz

Los días lunes 18 y martes 19 de septiembre se estará realizando la denominada “Cumbre del Futuro”, en el marco del 78º período de sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. La cumbre es un foro político de alto nivel sobre el desarrollo sostenible, que luego, en los días siguientes seguirán otros diálogos de alto nivel sobre la financiación para el desarrollo; la prevención, preparación y respuesta frente a pandemias; el cambio climático; la cobertura sanitaria global y otros temas.

En esta cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno se reunirán con líderes políticos y de opinión, organizaciones internacionales, el sector privado, la sociedad civil, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, con el fin de revisar el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), justo en el punto en la mitad del camino recorrido desde que se aprobó en el 2015.

Culmina así muchos meses de preparación, de elaboración de informes de evaluación, de calibración de las experiencias obtenidas, de trabajo de cientos de organizaciones de la sociedad civil, universidades, empresas y gobiernos nacionales y locales, y de las propias organizaciones de las Naciones Unidas, para evaluar la Agenda en estos primeros 7 años y medio.

El balance elaborado por todas estas entidades, así como de un grupo independiente de científicos que elaboró un Informe Global sobre Desarrollo Sostenible, y el Informe de Progreso de los ODS del Secretario General, no es muy favorable. “Los Objetivos del Desarrollo Sostenible están muy lejos de cumplirse”, concluyen todos los informes, en todas partes, inclusive en los países de mejor desempeño como Suecia, Dinamarca, Noruega y Finlandia. La situación en la mayoría de los países en vías de desarrollo es tétrica, sobre todo para los países más pobres del continente africano.

Para el caso de América Latina la situación no es la mejor. Los países con mejor desempeño son Chile, Uruguay y Costa Rica. Venezuela es uno de los que presentan peor desempeño y es el que más ha retrocedido en los ODS a nivel mundial. Ocupa el lugar 117, por debajo de Honduras y similar a Botsuana en África meridional.

El Estado venezolano está obligado por la Agenda 2030 a presentar su informe anual, pero sólo presentó el primero. Esta necesidad la ha cubierto la organización Sinergia, que es una red de unas 66 organizaciones de la sociedad civil, ampliada para estos efectos en una Alianza para el Desarrollo el que participan 113 organizaciones que incluyen redes, gremios, universidades y empresas.

Hace poco tiempo presentó el informe “Luz Sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Venezuela. Monitoreo Ciudadano a medio término de la Agenda 2030”. Sus más importantes conclusiones dicen que “Luego de 7 años desde el establecimiento de la Agenda 2030, la mayor parte de las organizaciones consultadas perciben “sin progreso” a los ODS 3,4,5,6,7,8,9,11,13,14,15,16 y 17. Los ODS 1 y 2, se perciben con “retroceso muy limitado” y “retroceso limitado” respectivamente. Los ODS 10 y 12 fueron percibidos con un “progreso muy bajo”. Y presentan una serie de recomendaciones.

Esta “Cumbre del Futuro” conoce ya en detalle todos las evaluaciones y las recomendaciones de expertos, académicos, empresarios, voluntarios de la sociedad civil, de diversos gobiernos y también de las organizaciones multilaterales especializadas. Están conscientes que “el mundo está muy lejos del camino” y que la situación es “mucho más preocupante” que en 2015.

La ejecución de los ODS ha sido demasiado lenta e incluso retrocediendo en algunas áreas como la acción climática, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad antes la pandemia y ahora ha sufrido importantes reveses, incluso en la erradicación de la pobreza, educación y eliminación del hambre. La humanidad corre el riesgo de sufrir períodos prolongados de crisis y incertidumbre provocada y reforzada por la pobreza, la desigualdad, el hambre, las enfermedades, los conflictos y los desastres.

Los expertos y la gente que trabaja en el terreno están conscientes las interrelaciones de los ODS son importantes, pero recomiendan concentrarse en siete ODS que parecen tener los mayores efectos multiplicadores: ODS 1 (fin de la pobreza), ODS 3 (salud y bienestar), ODS 4 (educación de calidad), ODS 5 (igualdad de género), ODS 6 (agua y saneamiento), ODS 7 (energía limpia y asequible) y ODS 17 (alianzas).

El Informe de Desarrollo Sostenible Global (GSDR) 2023 de la ONU, escrito por científicos independientes expresa que “Las transformaciones son posibles e inevitables”, y recomienda ocuparse de los “seis puntos de entrada para la transformación”:

Bienestar humano y capacidades;

Economías sostenibles y justas;

Sistemas alimentarios sostenibles y patrones de nutrición saludable;

Descarbonización energética con acceso universal;

Desarrollo urbano y periurbano; y

Los bienes comunes ambientales globales.

Para concluir propone cinco palancas para abordar los puntos de entrada: gobernanza, economía y finanzas, ciencia y tecnología, acción individual y colectiva y el desarrollo de capacidades.

Esperemos que esta nueva cumbre determine mayores compromisos con el desarrollo sostenible, en particular en los niveles locales que es desde donde parten la mayoría de las iniciativas concretas. Porque los grandes intereses globales están ciegos por la codicia, y a pesar de que en sus edulcoradas declaraciones destacan los temas de sustentabilidad, siguen siendo los principales obstáculos para un mundo de bienestar para todos.

La “Cumbre del Futuro” puede concluir como la mayoría de las cumbres, en meras declaraciones, pero es perfectamente posible que, si no hay transformaciones profundas en las relaciones entre los seres humanos, y de nosotros con la naturaleza, no habrá futuro, al menos para la especie humana.

Texto original publicado en la web Diaro Los Andes

17-12-2023