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Amazonas, región multiétnica y pluricultural amenazada por la minería

 
Esta zona está amenazada por la extracción minera que desencadena hechos violentos y desplazamientos forzados, por la deforestación y contaminación de suelos y ríos y por la precariedad de los servicios y el alto costo de  la vida

Amazonas, región ubicada al sur del país, con una extensión territorial de 185 mil kms2, tiene siete municipios: Atures, Atabapo, Alto Orinoco, Autana, Manapiare, Maroa y Río Negro, siendo el primero la capital donde se ubica la ciudad de Puerto Ayacucho y el único al que se accede vía terrestre. 

En este estado cohabitan 21 pueblos indígenas, lo que la convierte en la región multiétnica y pluricultural de Venezuela. Es el segundo estado del país con mayor población indígena: 76.314 personas con 33 etnias diversas, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). 

Solo en el municipio de Atures existen aproximadamente 200 comunidades indígenas, cada una registrada ante el Ministerio de Pueblos y Comunidades Indígenas, donde viven alrededor de 15 mil habitantes de diferentes etnias, principalmente Jivi, Huottojás, Curripacos, Banivas, Wa requenas, Piapocos, Arawako, Baniva , Bare, Warao, Warekena, Yabarana, Ye’kwana, Yera y Yanomamis.

Estas comunidades tienen una esencia social, cultural, lingüística, gastronómica y de subsistencia completamente diferente. Pero, las une la lucha por sus tierras y sus derechos ancestrales, en especial los relacionados con la Zona Protectora de la Cuenca Hidrográfica del río Cataniapo, lugar de asentamiento del pueblo Huottojá (piaroas), de los curripacos y de las familias Arawak.

  • El 5 de junio de 1992, fue creada mediante de decreto presidencial N° 2.314, la Zona Protectora de la Cuenca Hidrográfica del río Cataniapo, el cual, junto con el Autana, el Cuao, el Sipapo y el Guayapo constituyen los principales ríos cortos de montaña, afluentes del Orinoco en su cuenca media. Tiene 153.401,92 hectáreas y es la única fuente abastecedora de agua para los habitantes de Puerto Ayacucho.

En su territorio se ubican dos monumentos naturales, Piedra La Tortuga y Piedra Pintada. Entre sus parques destacan el famoso Tobogán de la Selva.

El sur en el olvido

Hoy en día, estas poblaciones sufren, de manera forzada, un cambio del ecosistema que habitan, situación que en algunos casos ha disminuido la capacidad de interacción con el medio ambiente.

Se ven amenazadas por la extracción minera que desencadena hechos violentos y desplazamientos forzados, por la deforestación y contaminación de suelos y ríos, por la precariedad de los servicios y el alto costo de la vida.

La selva amazónica, se lee en varios documentos colgados en Internet, es la selva tropical más grande del mundo. Cubre 40 % del continente sudamericano: Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Brasil, Bolivia, Guyana, Surinam y Guayana Francesa, “vital para la regulación y la estabilidad climática global, reservorio de altos niveles de biodiversidad y, además, hogar de millones de indígenas”. Del lado de Venezuela, la Amazonía comprende los estados Amazonas, Bolívar y un pedazo de Delta Amacuro.

Las fallas en los sistemas de salud y educación se hacen evidente selva adentro, hasta donde no llegan los médicos, los insumos y los maestros, por la falta de transportes y sueldos dignos. 

Uno de los problemas graves que enfrentan estas comunidades es el paludismo, enfermedad que representa en Amazonas una de las primeras causas de muerte. 

Abundan los casos de malaria, la desnutrición y las enfermedades gastrointestinales”, dijo Narcisa Pereira, de la etnia Ñe’engatú.

En febrero de este año, en el municipio Río Negro detectaron 89 casos de malaria. Los nativos dicen que no hay políticas públicas sanitarias para controlar el zancudo, no hay distribución de mosquiteros para protegerse.

El agua y la electricidad también son servicios que llegan con dificultades. El agua la tienen en pozos, pero en muchos sectores no tienen bombas para facilitar su extracción, por lo que en tiempos de lluvias aprovechan para almacenar. En el día se pueden sentir hasta cuatro cortes de luz, situación que merma la poca actividad comercial que se da en el centro de la ciudad. 

La moneda que corre en el comercio formal e informal es el peso colombiano, respaldada por el dólar americano. Del bolívar nacional nadie habla, ya muy pocos sacan cuentas con él en Amazonas.  

Los habitantes del eje carretero sur hacen largos trayectos por la falta de transporte público. Foto: Mabel Sarmiento.

Este material es parte del proyecto que lidera la Red Sinergia, en alianza con Odevida y La Vida de Nos, en el que se visibilizan los liderazgos indígenas, los derechos humanos y el ambiente. Así mismo, el proyecto trabaja en combinación con con organizaciones ambientalistas que hacen vida en los estados Bolívar, Amazonas, Delta y Zulia.

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Texto: Mabel Sarmiento G.