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La lectura hizo que María Trinidad Marcano superara las barreras sociales

 

Es una mujer simple, venida de la pobreza, pero a sus 65 años, se dice enamorada de la historia. Sacó la carrera Estudios Liberales en la Unimet, tiene una biblioteca con aproximadamente 150 libros, ha leído entre 500 y 600 y es una conversadora incansable con su acento oriental, a pesar de ser caraqueña de nacimiento.    

 

Para cerrar el mes de la mujer les traemos la historia de una mujer que, enamorada de los libros, de la historia, de la filosofía, fue una de las fundadoras de la carrera de Estudios Liberales.

A sus 57 años se graduó, luego de sortear las barreras generacionales, digitales y hasta sociales. Pero para ella, lo que importaba era aumentar el conocimiento y la sabiduría: María Trinidad Marcano, la carupanera.

Nació en Caracas, seis meses y una semana antes de la caída de Marcos Pérez Jiménez, el 15 de junio de 1957. Su mamá se vino de Carúpano sola, muy pobre, y aquí se ganaba la vida planchando y limpiando en casa de familias.

Ella me tenía que llevar, porque como era muy inquieta, nadie se quería quedar conmigo. Y para que yo la dejara trabajar, se ganaba 10 bolívares al día, me sentaba en una esquina y me decía toma lee esta revista, lee este suplemento, este libro”.

 

En todas las casas de familia se repetía lo mismo, “y ahora pienso que mi mamá en medio de su ignorancia no sabe el favor que me hizo. Me enseñó el amor por los libros”.

Cree que ha leído entre 500 y 600 libros. Hace poco terminó El Libertador de Augusto Mijares (por tercera vez) y, ahora, está leyendo El Gran Conflicto. Entre su casa en Caracas y la de Carúpano cree que tiene aproximadamente 150 libros.

Es la mayor de seis hermanos, los de su mamá. Pero de su papá, cuenta que son 10 hermanos, todos profesionales, “hay hasta una química que escribe libros”.

Orgullosa de sus raíces dice “siempre voy a reconocer que salí de vivir del borde de la quebrada Caravallo allá en la parroquia San José”.  

 

La carrera por la superación

Al salir de sexto grado “como uno era muy pobre lo ponían a estudiar secretariado”. Luego, se formó como técnico superior en Recursos Humanos en el Colegio Universitario Fermín Toro, que tenía la sede en Barquisimeto.

                                                                                                         En el brindis de grado en el Colegio Universitario Fermín Toro. Cortesía: María Trinidad

A los 36 años, entra a trabajar en la Fundación de la Universidad Metropolitana (Fundamet) y la apoyaron para que siguiera sus estudios en una carrera técnica. 

Posteriormente la becaron para que cursara Estudios Liberales, carrera que culminó, “muy satisfactoriamente” a los 57 años.

Fui fundadora de la carrera, salí en la primera en 2008. Conmigo estudió gente muy importante, ingenieros, doctores, periodistas, nietas de expresidentes y de grandes políticos. Personas con dos o tres carreras que querían profundizar sus conocimientos. Yo quería estudiar historia y lo más parecido era Estudios Liberales. No fue fácil, muchas veces me dijeron que yo venía de una familia con muchas carencias, pero mi personalidad y seguridad me ayudaron a seguir. Saqué muy buenas notas. Hice mi tesis sobre el papel desempeñado por el partido Acción Democrática durante el golpe de 45-48”.

De esa experiencia universitaria conserva algunos amigos. De hecho, uno de los doctores de su clase, ahora es su médico personal.

Sin pedantería, MaríaTrinidad dice que ella es como un imán para atraer a las personas. “He estado en salas donde hay muchas personas hablando entre ellas y al final la mayoría se me acerca y terminan conversando conmigo”.

Y es que sus conversaciones sobre historia son  nutridas y, además, contadas con anécdotas. “Una vez en clases, el profesor dijo: vamos a hablar del carupanazo y yo levanté la mano y dije yo puedo hacerlo porque lo viví.  Mi tía, la hermana de mi mamá  se casó con el historiador  Amilcar Gómez, y por las relaciones que tenían y los eventos que hacían en su casa conocía a Jóvito Villalba, a Jaime Lusinchi…”.

Ya lleva 28 años en el área de Administración de la Fundamet, su fuerte son las nóminas, cobranza. Ahora, lo hace por honorarios profesionales y, por donde va, deja una conversación encendida llena de risas y con ese acento oriental que, pese a ser caraqueña de nacimiento, lo lleva como identidad familiar.   

“Tengan esperanza que esto va a pasar, estudien, lean cuanto libro les caiga en las manos. No tengan miedo”, es lo que al final de este encuentro deja en el aire María Trinidad. Palabras motivadoras para los jóvenes venezolanos, para las mujeres venezolanas, que sueñan con un futuro mejor.

 

Texto y fotos: Mabel Sarmiento Garmendia