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Charo Méndez: Las ONG están con la gente donde el Estado no está o no puede estar

De aprobarse la ley anti sociedad, considera la investigadora, habrá menos cumplimiento de las metas ODS en Venezuela y menos documentación de ese incumplimiento

Charo Méndez, socióloga egresada de UCAB, consultora en responsabilidad social empresarial, parte de la Red Sinergia (fue la primera directora) y facilitadora de talleres relacionados con la formación de organizaciones sin fines de lucro y sobre la incidencia pública de las ONG, considera que cerrar el espacio cívico es peligroso para los Estados y muy mal visto en el ámbito internacional.

“Las ONG están con la gente donde el Estado no está, o no puede estar”, señala al tiempo que reconoce que existe una nueva generación de líderes y de ONG que están apostando por el país, por su desarrollo, por la población más vulnerable, por las innovaciones sociales.

“Esta nueva generación, que la tiene más difícil, está formada en enfoque de derechos humanos, en los objetivos de desarrollo sustentable, en incidencia pública, en documentación de vulneración de derechos, y en participación en instancias internacionales como voceros”.

Las ONG en el tiempo

Pero, ¿qué piensa de la conformación y organización del espacio civil?, ¿cómo ve la Ley de Fiscalización, Regularización, Actuación y Financiamiento de las Organizaciones No Gubernamentales y Afines?, aprobada el pasado 24 de enero en primera discusión por la Asamblea Nacional (AN-2020).

—¿Cuándo, en Venezuela, surgen las ONG? ¿Qué las impulsa? ¿Cómo eran vistas?

— Estudios realizados por el Centro de Investigación Social (Cisor), sobre el tercer sector en Venezuela, reflejaron que fueron creadas organizaciones civiles desde el siglo 19 en Venezuela.

No se llamaban en ese momento ONG, pero si eran organizaciones creadas por personas, distintas al Estado y a las empresas, para lograr propósitos de interés mutuo o de interés público.

Este tipo de organizaciones han sido desarrolladas por dolientes, por religiosos, por profesionales, por empresarios, por voluntarios. Se trata por ejemplo de padres de niños especiales que crearon organizaciones para atender a sus hijos, porque no existían servicios para ellos en el país. Y así en el campo de la salud como cáncer de mama, hemofilia, enfermedades raras, VIH.

Así como en el caso de la cultura, Asociación Venezolana de Conciertos, Asociación Pro-Música de Cámara, Amigos del Arte Colonial, etc.  También religiosos que hicieron organizaciones para trabajar en actividades de beneficencia, asistencia social y educación. Algunos teóricos sobre sociedad civil excluyen a la iglesia del campo de las ONG, en Venezuela es imposible. Fe y Alegría, AVEC, APEP, Cartitas Venezuela, entre muchas otras, forman parte de las ONG venezolanas.

Algunas de las expresiones más importantes fueron organizaciones creadas por inspiración cristiana, con apoyo de sacerdotes o por parte de exreligiosos, es el caso de CESAP, Cecodap, Red de Apoyo por la Justicia y la Paz. Varios grupos de profesionales crearon organizaciones vinculadas a nuevos temas que no habían surgido en el país, por ejemplo, en el campo de la planificación familiar (Plafam), de la cardiología (Cardioamigos), de los trasplantes (Asociación Venezolana de Trasplantes), de los derechos humanos (Provea), de la promoción de la lectura (Banco del Libro), en el área ambiental (Fundación Tierra Viva), en ciudadanía (Escuela de Vecinos), en derechos electorales (Queremos elegir), etc.

Como también muchos empresarios apostaron por la creación de organizaciones no lucrativas dedicadas a temas de interés público, el Dividendo Voluntario para la Comunidad, Fudena, Cedice, Educrédito, entre otras, y muchos crearon fundaciones corporativas: Fundación Mendoza, Fundación Polar, Fundación Mercantil, Fundación Belloso, Fundación Boulton, Fundación Phelps, Fundación Bigott, Fundación Bancaribe.

Generalmente, las impulsa ofrecer una respuesta a grupos poblacionales que no existían; atender a personas que no están siendo atendidas por los programas públicos; proponer al país soluciones y metodologías que no se están desarrollando; alcanzar a grupos excluidos y en territorios y localidades sin atención suficiente.

Solían ser vistas como organizaciones pequeñas, que daban respuesta en asuntos que el estado no atendía, con propuestas más innovadoras, pero necesarias. El estado venezolano valoró su aporte al punto que las incorporo como ejecutoras en programas sociales masivos, fue el caso por ejemplo del programa de multihogares, del programa de capacitación laboral juvenil, entre otros. El Estado no las percibía como competencia, sino como complementariedad.

—¿Siempre fue engorroso formar y registrar una ONG?

— No, era muy fácil. En Sinergia se realizó un estudio comparativo latinoamericano sobre la legislación vinculada a las ONG, y Venezuela aparecía entre los mejores países en los cuales se ejercía plenamente el derecho a la asociación y participación.

Aun así, nos acercábamos a los eventos anuales de registradores subalternos para mostrarles la importancia de la celeridad y gratuidad de los registros para las ONG.

Visibles y en acción

—¿La emergencia humanitaria compleja (EHC) hace más visibles a las ONG? ¿Trabajaban bajo perfil? ¿Es esa la naturaleza de estas organizaciones?

— No creo que la EHC las haya hecho más visibles. Hubo programas gubernamentales venezolanos en los cuales participaron como ejecutores hasta 900 ONG. Hubo comisiones del Estado venezolano en eventos de Naciones Unidas en las áreas de población, mujer y ambiente en las cuales ONG fueron invitadas a formar parte de las comisiones oficiales.

Lo que pasa es que ahora, las ONG y, fundamentalmente, aquellas con enfoque en derechos humanos han ejercido una actuación mayor de incidencia pública, documentando situaciones de violencia de derechos, implementando observatorios, presentando informes, y ello ha generado que sean más visibles en mostrar la situación de EHC.

Ante la ausencia de datos oficiales en temas sociales fundamentales las ONG y la academia venezolana decidieron documentar y mostrar la situación. Y de allí que han sido más visibles como fuentes de información ante medios nacionales e instancias internacionales.

Antes el esfuerzo comunicacional se realizaba para mercadear sus servicios, para captar fondos o para proponer políticas públicas, hoy el esfuerzo se centra en mostrar las verdaderas condiciones de carencia y vulneración que presenta la mayoría de la población.

—¿El estar amenazados y el cierre del espacio cívico unió a las ONG en una sola lucha?

— La conformación de espacios de articulación de ONG en Venezuela tampoco es reciente. La federación de instituciones privadas de atención al niño, FIPAN, es de 1958. En los 90 hubo una generación de redes de ONG temáticas, la Coordinadora de ONG de Mujeres, la Coordinadora de ONG del Niño; la Coordinadora de ONG Ambientales. A finales de los 90 aparecieron Redsoc y Sinergia como espacio de articulación nacional. Las luchas eran distintas, exoneración de impuestos, reforma del código civil, propuesta de ley de protección al niño y adolescente, entre muchas otras luchas.

Las luchas eran para progresar en defensa de derechos, en proposiciones de políticas, en reformas legislativas. Hoy la lucha es mostrar la EHC y en defender la existencia de las ONG.

Documentan la crisis

—¿Por qué el gobierno de Maduro va tras las ONG?

— Porque las ONG han documentado y mostrado en el ámbito internacional la situación de emergencia y de vulneración de los derechos humanos.

—¿Cómo observas (en materia de formación) a los activistas y defensores de las ONG?

— Estoy encantada. Los que estuvimos en esa sociedad civil anterior de los años 80 y 90 debemos estar agradecidos, porque existe una nueva generación de líderes y de ONG que están apostando por el país, por su desarrollo, por la población más vulnerable, por las innovaciones sociales.

Esta nueva generación, que la tiene más difícil, está formada en enfoque de derechos humanos, en los objetivos de desarrollo sustentable, en incidencia pública, en documentación de vulneración de derechos, y en participación en instancias internacionales como voceros.

— Los intentos por controlar a la sociedad civil organizada no son nuevos. De acuerdo a tu percepción y tomando en consideración lo que pasa en otros países con regímenes pocos democráticos ¿qué ha pasado que no han terminado de actuar, de sacar las leyes para cerrar el espacio cívico?

— Cerrar el espacio cívico es peligroso para los Estados y muy mal visto en el ámbito internacional. Las ONG están con la gente donde el Estado no está, o no puede estar.

— De llegar a aprobarse la #LeyAntisociedad, ¿cómo impactará a la población?

— Pueden ser ilegalizadas las ONG, pueden restringirse más las fuentes de financiamiento, puede haber más restricciones legales y administrativas, pueden aumentar los costos de funcionamiento. Menos servicios sociales y atención social; menos implementadores de la ayuda humanitaria; menos voz de aquellos que no la tienen; menos documentación de la situación de emergencia nacional; migración y exilio de líderes y representantes de las ONG.

—¿Qué va a pasar con las investigaciones, los informes y la data que documentan?

— Se harán en forma clandestina y se presentarán desde afuera.

—¿Cómo afecta la ley los ODS?

— Menos cumplimiento de las metas en Venezuela y menos documentación de ese incumplimiento.

—¿Hay cifras de la desaparición o cierre de ONG por amenazas, por persecución?

— Hay redes internacionales de ONG que realizan esas mediciones. Hay ONG y redes en el país que también han documentado los casos de vulneración del derecho a la asociación.

Amenazada la solidaridad

El 24 de enero de 2023, la Asamblea Nacional (AN) aprobó en primera discusión el proyecto de ley, por vía exprés, con un texto sin ninguna discusión de su contenido e irrespetando el procedimiento establecido para la formación de leyes. Este proyecto, conocido sólo de manera informal, desde su exposición de motivos y en todo su articulado, suprime el derecho humano a la libertad de asociación y cierra el espacio cívico, permitiendo la cooptación del tejido social y tomar represalias contra toda forma asociativa autónoma de la sociedad venezolana, violando los tratados internacionales de derechos humanos suscritos por el Estado venezolano y la Constitución nacional.

La comunidad de ONG ha levantado la voz, hecho públicos comunicados y exhortos (nacionales e internacionales) para frenar su aplicación, pues de llegar a aprobarse este proyecto de ley, se despojaría a la sociedad venezolana de sus capacidades y libertades para asistirse, organizarse, expresarse, defender sus derechos, participar en asuntos públicos y acudir a la solidaridad, protección y cooperación internacional.