Peers: mayores que cuidan de sus pares, por Luis Francisco Cabezas G.

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«Lo único que rompe el silencio de mi soledad es la llamada de mi compañera, ella diariamente me llama para saber de mí y hasta me hace reír». Testimonio de beneficiaria del programa de peers, que quiere decir en español compañero o compañera. Esa frase, desde 2020, se hizo un vocablo con el que 102 personas mayores se comenzaron a autoidentificar: «Yo soy peers de Convite».

Desde julio de 2020, en plena efervescencia de la pandemia y sin una vacuna en el horizonte, en Convite arrancamos un ambicioso proyecto con el que buscábamos brindar asistencia y protección a un grupo de personas mayores en especial situación de riesgo de los municipios Páez, Sucre, Chacao y Baruta del estado Miranda y del Municipio Libertador (Distrito Capital).

Era un desafío, tomando en cuenta la incertidumbre, el miedo y las propias limitaciones de un país que atraviesa una emergencia humanitaria compleja. Es así como comenzamos a armar equipos, lógicas de trabajo, procedimientos y prácticas para poner en marcha lo que terminaron siendo nuestros equipos de alcance comunitario, grupo interdisciplinarios (trabajadores sociales, fisioterapeutas, psicólogos, movilizadores comunitarios) desplegados en cada municipio para identificar a la población mayor en riesgo y brindar un soporte de ayuda y protección para ellos.

El enfoque comunitario fue un eje transversal de nuestra operación, valorando liderazgos locales, estableciendo articulación con formas organizativas comunitarias preexistentes, actuando siempre bajo una lógica en donde se privilegiaba la negociación y el diálogo con estas formas organizativas. Ello con miras a no actuar de forma invasiva de las dinámicas propias de la comunidad, pero también haciendo valer nuestra autonomía operacional.

Esta operación supuso un ejercicio en el que buscábamos cambiar la lógica asistencial, pensar un poco «fuera de la caja» y es allí donde entraron en escena los peers, personas adultas mayores que, tras un proceso de formación en aspectos psicológicos del abordaje de personas en situación de riesgo, se convirtieron en ese compañero de un par mayor al que ni siquiera conocían, y al que comenzaron a llamar diariamente para saber cómo estaban, para preguntarles sobre sus medicinas o, sencillamente, para conversar y hasta para compartir recetas de cocinas.

Cada compañero o compañera se convirtió en un instrumento para llevar ayuda a su par, convirtiéndose no solo en un soporte emocional sino también logístico: comprarle alguna medicina, realizar algún pago.

Este componente no solo ha sido novedoso por el hecho de involucrar a las propias personas mayores como sujetos activos de la respuesta sino que ha permitido dejar capacidades instaladas en las propias comunidades. Hoy, cada uno de esos peers sigue brindando apoyo y soporte a otras personas mayores, tienen capacidades técnicas para identificar y anticipar riesgo de protección, conocen de principios humanitarios y pueden usar sistemas de captura de información humanitaria, como es el caso de la plataforma KoBo.

Durante el proyecto enfrentamos momentos complicados, sin embargo, pudimos encontrar una salida a cada problema. Fue un ejercicio de innovación y adaptación institucional que nos permitió atender a 1216 personas mayores que recibieron al menos una o varios tipos de atención, entre las que destacan: atención domiciliaria por fisioterapeuta, apoyo psicosocial, dispositivos de asistencia –sillas de ruedas, andaderas, bastones de rastreo, bastones de cuatro puntas, sillas de baño–, medicamentos, atención médica, kit de higiene personal, lentes correctivos y comida preparada.

Finalmente, ante beneficiarios, equipos de trabajo, comunidad diplomática, agencias de Naciones Unidas y Unión Europea y público en general, realizamos una presentación de resultados de este proyecto, ello como parte de nuestra política de transparencia, pero también, como una forma de enviar un mensaje a la comunidad de donantes.

En Venezuela no todo está politizado, hay muchas organizaciones que tenemos claro nuestro mandato y los principios humanitarios.

Luis Francisco Cabezas G. es Politólogo. Máster en Acción Política, especialista en Programas Sociales. Director general y miembro fundador de Convite A.C

Fuente: talcualdigital.com

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