Declaración del Foro Cívico en el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme

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Publicado el: 24 de mayo de 2021
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Hoy 24 de mayo se conmemora el liderazgo y la participación de las mujeres en los procesos de paz y la erradicación de la violencia. Instaurado desde 1982 en recuerdo de la protesta liderada por mujeres en el campamento pacifista de Greenham Common contra el despliegue de armas nucleares norteamericanas en el condado inglés de Berkshire.

Desde el Foro Cívico en este día reivindicamos la necesidad de reconocer el liderazgo de las mujeres en los procesos de paz y de desarme, no sólo para evitar el estereotipo que las muestra solo como víctimas silenciosas y pasivas, sino como reales agentes de cambio, y ejemplo para las nuevas generaciones de mujeres que enfrentan hoy un mundo convulsionado.

Nuestro papel es vital en la prevención de los conflictos, en la consolidación de la paz, en la exigencia de protección de nuestros derechos y los de la sociedad en general durante las crisis complejas y después de ellas. Nuestro rol es también fundamental en el reclamo por una vida libre de violencia armada y es central en la atención de las necesidades especiales de las mujeres, niñas y adolescentes, así como construir la paz y acuerdos, especialmente estando presentes en los diferentes momentos en los que se requiera de la repatriación y el reasentamiento, así como la rehabilitación, la reintegración y la reconstrucción después de los conflictos.

Desde el Foro Cívico, queremos hacer valer el legítimo derecho de la sociedad venezolana a participar activamente en la recuperación y en el fortalecimiento de la democracia, el restablecimiento del Estado de Derecho y de las instituciones, la restitución de los derechos humanos y la superación de la emergencia humanitaria, agravada por la pandemia por la cual sufren millones de venezolanos.

Las bases del Foro Cívico descansan en una dinámica amplia, inclusiva y progresiva de encuentro entre diversas iniciativas coincidentes en un movimiento de acción cívica que desde en año 2017 adoptó el Diálogo Social como centro de los compromisos y procesos de construcción de vías de solución pacíficas, constitucionales y democráticas a los graves problemas del país donde las mujeres desplegamos nuestro esfuerzo por la paz y la reconstrucción de la democracia en Venezuela.

Una mayor participación y representación de las mujeres en todos los niveles de la toma de decisiones es todavía una deuda histórica en Venezuela. Asimismo, es necesario priorizar la atención a necesidades específicas de protección de mujeres y niñas en la emergencia humanitaria compleja por la que atraviesa nuestro país.

Las mujeres son hoy parte activa de movimientos que demandan cambios y transformación, sin embargo, se tiende a excluirlas de los procesos de construcción de paz y transición. Es necesario que las estrategias de mediación incluyan de forma sistemática a las mujeres, y la sociedad civil, plural y diversa con lo cual tendremos más probabilidades de generar una amplia titularidad nacional y un apoyo sólido para un acuerdo negociado que nos conduzca a una paz más sostenible.

La voz y participación de las mujeres es clave en el Foro Cívico. Creemos que el puente del conflicto hacia la paz son los derechos humanos y la justicia y que cualquier acuerdo y recuperación de la institucionalidad y posibilidad de transición debe garantizar a las víctimas su derecho a la verdad, a la reparación y a la garantía de no repetición. Creemos no en una justicia de vencedores, donde una parte anula a la otra; creemos en una justicia transformadora, con reconocimiento de la responsabilidad, compromiso de no repetición y consensos sobre el futuro pacífico y de justicia social.

La participación de las mujeres puede ampliar la gama de voces involucradas en un proceso de paz, fortaleciendo su legitimidad y credibilidad. Las perspectivas de las mujeres aportan una comprensión diferente de las causas y consecuencias del conflicto, contribuyendo a generar propuestas más integrales y potencialmente focalizadas para su resolución. Los acuerdos de paz que responden a las necesidades específicas de mujeres y niñas, hombres y niños, contribuyen a una paz sostenible.

Es necesario hablar de la Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad en Venezuela contenida en diferentes resoluciones de Naciones Unidas, especialmente en la 1325. Venezuela vive uno de los conflictos más complejos de su historia, determinado por un largo período de deterioro de la convivencia democrática que ha afectado a todos los pilares institucionales y los pactos básicos de la vida en común. Un conflicto que ha deteriorado igualmente la vida política, propiciando que los actores se perciban como enemigos en lugar de adversarios en el juego siempre cambiante y conflictivo de la vida social y política de un país. Venezuela no cuenta con un Plan de Acción Nacional para la Implementación de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Venezuela debe desarmarse. Exigimos retirar las armas de la vida política y de la sociedad en su conjunto. Aspiramos a vivir una vida sin miedo a ser heridas por balas perdidas por estar en medio de confrontaciones armadas en espacios públicos; aspiramos a vivir sin temor a ser agredidas por hombres o personas armadas tanto en escenarios públicos como privados. Aspiramos a un proceso de control de armas y municiones que nos permita vivir sin zozobra, y sobre todo, aspiramos a que se verifique un proceso comprometido de desarme de los actores armados organizados en este país. Estas son nuestras exigencias. Solo así podremos vivir en tranquilidad y disfrutar de nuestros derechos.

Si bien Venezuela, tiene un marco normativo que prohíbe la discriminación por razones género, las mujeres venezolanas continúan enfrentando prejuicios sustanciales, institucionales y sociales cuando se trata de confiar en la ley para la protección contra la violencia. Desde el Foro Cívico, seguimos discutiendo las necesidades urgentes para el país, y en este día también exigimos el derecho de las mujeres a una vida sin discriminación, sin desigualdad, sin armas y sin violencias de todo tipo. Garantizar el derecho a la participación de las mujeres es necesario para construir paz en Venezuela.

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