Nuevos rectores deben construir consensos y mejores condiciones electorales

El requisito de que el organismo electoral sea independiente, respete la legislación y avance en los derechos electorales es universal, y Venezuela no debe ser la excepción. En términos de fuerza política en la AN, el partido de gobierno decidirá cuál CNE designar, porque cuenta con la mayoría calificada para hacerlo. Cualquier decisión que tome, acertada o errada, surtirá efectos sobre el futuro del sistema electoral y la democracia.

Marzo está llamado a ser el mes durante el cual el Comité de Postulaciones Electorales debe verificar las postulaciones, evaluar los perfiles de los candidatos, entrevistarlos y elaborar y publicar la lista de elegibles entre los aspirantes a rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE). Los 15 designados, cinco principales y cada uno con dos suplentes, organizarán los próximos comicios en Venezuela.

En las próximas semanas deben ser publicados en prensa los nombres de los candidatos postulados y el origen de su postulación, como establece la Ley Orgánica del Poder Electoral que rige todo este procedimiento. A la redacción de esta nota, el viernes 26, se desconocía el número de postulaciones recibidas hasta el cierre del lapso, la última semana de febrero. Las declaraciones del Comité solo hablaron de un “récord en el histórico de la Asamblea Nacional”.

Pero, más allá de las formas de ley, está en curso una nueva oportunidad para exigir a los nuevos rectores y luchar desde la sociedad por mejores condiciones electorales y democráticas, así como para avanzar en la construcción de consensos amplios entre todos los actores y el Poder Electoral, en una Venezuela sumida en una crisis política con implicaciones en lo económico, social, sanitario y educativo.

Diversas encuestas de opinión pública, durante los últimos años, han revelado una desconfianza mayoritaria hacia la figura del árbitro electoral venezolano, porque una parte importante de la sociedad lo tacha de parcializado a los intereses del gobierno. Igualmente, distintos informes de observación electoral independiente, entre ellos el más reciente del OEV surgido de la elección parlamentaria 2020, coinciden en la opacidad de la autoridad electoral, así como en su inobservancia a aspectos de la legislación como la permisividad en relación con el ventajismo oficial.
 

La arquitectura detrás de un árbitro electoral

El organismo electoral, ¿cómo puede ser?

Los integrantes, ¿quiénes pueden ser?

sigue leyendo esta nota

1 de marzo de 2021

Share
Share