Año escolar en el limbo

Caracas 11 de septiembre de 2020

Al jefe del régimen se le ocurrió que lo más acertado para decidir qué hacer con el año escolar era abrir un “debate”. No puede tomar la decisión como mandante a partir de la información que le brinde su ministro de Educación, con lo que admite que ese despacho poco hace por el sistema escolar.

A estas alturas un ministro de Educación que hiciera su trabajo debe saber que el estado de las escuelas públicas es deplorable. Los maestros están cansados de decirlo a los cuatro vientos. También los dirigentes sindicales, que han tratado por todos los medios de reivindicar el trabajo de los docentes. El reclamo a este respecto es general en todo el país.

No hace falta que el sindicato emita un comunicado para tal fin. El ministro rojito debería saber que en la mayoría de las escuelas funciona un solo baño para todos, alumnos, maestros y personal, y no les llega el agua. Debería estar al tanto de que no hay electricidad para prender ni un bombillo. Debería ser de su conocimiento el hecho de que no se les garantiza a los niños ni un vaso de leche.

¿Qué se tiene que “debatir”? También está clarito que a veces los 5 dólares que gana mensual un maestro solo le alcanzan para pagar el transporte que lo lleva a la escuela donde da clases. Tiene que olvidarse de comer y de vestir y ni que consiga varios trabajos puede mantener a su familia. Tanto que el ministro rojito se llenó la boca haciendo reclamos sindicales cuando en Venezuela había democracia y ahora, al parecer, se le borraron del cerebro por completo.

¿Qué van a discutir? Las canaimitas que repartió el difunto no son suficientes para pensar que cada niño matriculado en el sistema de educación pública va a tener la oportunidad de conectarse para hacer sus tareas. Tampoco pueden pretender que con el sueldo de hambre de los maestros estén dispuestos a preparar las clases online. ¿Y con cuál conexión a Internet?

Lo que tienen en las manos es otro de los grandes fracasos del régimen. Son 20 años de patear a los docentes y de destruir todo lo que la democracia levantó como sistema público de educación. Todos los días que un niño deja de ir a la escuela o que un maestro deja de dar clases se viola uno de los derechos que garantiza la Constitución.

Y eso, mandante y ministro, se agrega a la cuenta que tienen pendiente con toda Venezuela. Porque faltan pocos días para el inicio del período escolar y ustedes lo que hacen es disimular su ineficiencia.

Fuente: Opinión El Nacional

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