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Fake News: el fenómeno que infecta los entornos comunicacionales

  • Las noticias falsas toman auge en situaciones en las que existen grandes necesidades informativas como la generada por el Covid-19
  • IPYS Venezuela aporta una serie de recomendaciones para identificar las informaciones engañosas

 

IPYS Venezuela, abril de 2020. Los  entornos comunicacionales día tras día están abarrotados de prácticas que dan cuenta de su naturaleza compleja y cambiante. En un ecosistema en el que han aparecido nuevos medios, formatos, soportes y hasta usuarios, un fenómeno particular ha encontrado caldo de cultivo y es el de las denominadas fake news o noticias falsas.

Los contenidos engañosos han estado presentes en los espacios informativos desde hace tiempo atrás. Sin embargo, han cobrado notoriedad en los últimos años. En 2017, el Diccionario Oxford colocó a fake news como el término del año por ser el vocablo que más destacó en los doce meses previos. Su uso para ese momento había aumentado en un 365% luego que fuese un concepto puesto en la palestra pública en 2016 durante la campaña electoral de Donald Trump, quien la utilizó en varias alocuciones en su carrera por la presidencia de Estados Unidos.

En 2020, las fake news adquieren visibilidad ante una situación que demanda gran necesidad de información como la coyuntura sanitaria global generada por la propagación del Covid-19, la enfermedad declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Detrás de contenido falso.  El Diccionario Cambridge define fake news como “noticias falsas que parecen ser noticias, difundidas en Internet o utilizando otros medios, generalmente creadas para influir en opiniones políticas o como una broma”. Por su parte, la Red de Periodismo Ético (EJN, por sus siglas en inglés) las define como: “toda aquella información fabricada y publicada deliberadamente para engañar e inducir a terceros a creer falsedades o poner en duda hechos verificables”.

En otras palabras, las fake news son una construcción resultante de la mezcla entre contenido erróneo e información dañina que engloba desinformación. Sobre este término, First Draft, una organización dedicada al estudio de la desinformación, clasifica siete tipos de información falsa entre los que se incluyen: la sátira o parodia, el contenido fabricado, el contenido manipulado, el contenido impostor, el contenido engañoso, el contexto falso y la conexión falsa. Asimismo, First Draft hace referencia a que estos tipos de contenidos se crean por razones asociadas con periodismo deficiente, parodia, provocación, pasión, partidismo, provecho, poder o influencia política y propaganda.

Por todo lo anterior es que las noticias falsas siguen patrones, tienen un “modus operandi” bastante definido, y resultan fácilmente engañosas porque son construidas de modo tal que asemejan a informaciones verdaderas para poder convencer. Sus objetivos principales suelen ser parodiar y, en mayor grado, perjudicar y dañar.

Presas fáciles. Las noticias falsas suelen volverse virales muy rápido en redes sociales por la posibilidad que tienen los usuarios de producir contenido y difundirlo. Algo similar sucede con las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp, las cuales también se prestan para la propagación de informaciones falaces. Sin embargo, ciertos tipos de medios no son los únicos en contribuir con la difusión de contenidos engañosos. Algunos soportes han sido adoptados para transmitir mensajes alejados de la realidad.

Los audios, los videos y las imágenes se usan tanto como los textos para construir  versiones que poco o nada tienen que ver con la verdad. El auge de las noticias con audio y los podcast, por ejemplo, también ha sido aprovechado para difundir información falaz en formato sonoro. El retoque de imágenes, así como el montaje y la edición de videos para confundir y crear un contenido son otras de las prácticas utilizadas.

A los medios y soportes se le unen también algunos perfiles de usuarios como parte del esquema de los más vulnerables a ser alcanzados por las noticias falsas. El Instituto Reuters, un centro de estudios de periodismo afiliado a la Universidad de Oxford, publicó un reporte en 2019 sobre Noticias Digitales en el que concluyó que en general “las personas se mostraban preocupadas por no poder distinguir lo que es real y falso en internet”. En cuanto a los grupos etarios, un estudio elaborado por expertos de la Universidad de Princeton y la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, reveló que las personas de la tercera edad  y los adolescentes son el blanco principal de las informaciones inventadas. El reporte publicado en la revista Science Advances en enero de 2019 y que tomó como referencia a ciudadanos estadounidenses, mostró que “las personas mayores difundían siete veces más noticias falsas que los adultos jóvenes”, y citaba el caso específico de la red social Facebook.

Frente a las fake newsEn un contexto informativo contaminado por las noticias falsas, medios y organizaciones han planteado recomendaciones para reconocer el contenido falaz. Instituciones mediáticas, como la BBC sostienen que, en contraposición con las noticias falsas, “las noticias reales citan fuentes, incluyen enlaces y soportes como documentos oficiales” y sugieren evaluar estos elementos para discernir entre lo real y lo engañoso. En una posición similar se sitúa The New York Times, medio que recomienda “asegurarse de que la información encontrada en redes sociales tenga soporte y respaldo”. Según la empresa, “una clave es que el contenido tenga la información lo más completa posible sobre aspectos como la fuente”.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) organizó en marzo de 2020 el webinario El nuevo virus: la desinformación en el que se planteó una Guía Rápida para identificar fake news. La propuesta enmarcada dentro del Proyecto Desconfío, sugiere evaluar los diversos elementos que conforman una información determinada, como el autor, la hora, el día y el medio que supuestamente realizaba la publicación. Igualmente, se aconseja prestar atención al rastreo de usuarios y usar aplicaciones, como Tweetdeck para chequear datos en tiempo real.

La Fundación Gabo va un poco más allá y propone una lista de más de 100 sitios de verificación de hechos en toda Iberoamérica que pueden ser útiles para hacerle frente a las noticias falsas. La instancia cita los ejemplos de Chequeado (Argentina), EFE Verifica (España), Agencia Lupa (Brasil) Colombiachek (Colombia), Verificado (México), Cocuyo Chequea (Venezuela), entre otras plataformas.

Por su parte, el Observatorio Venezolano de Fake News sugiere una serie de autopreguntas para evitar viralizar las noticias falsas, entre las que se encuentran: ¿demasiado deseable para ser cierto?, ¿demasiado indignante para creerlo?, ¿quién es el autor?, ¿realmente diría o expresaría lo indicado?, ¿está en redes sociales del organismo y usuario indicado?, ¿cuáles medios digitales de confianza replicaron el contenido?, ¿podrían haberlo desmentido antes? El propósito es que los usuarios respondan estas interrogantes y reflexionen sobre ellas antes de creer en un contenido y de compartirlo.

En este contexto y dada la propagación que han tenido las noticias falsas, el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, IPYS Venezuela, aporta algunas recomendaciones para reconocer o detectar fake news:

  • Prestar atención a la fuente o al autor de la información recibida y en aspectos como su renombre, su credibilidad o su posición de autoridad para hablar acerca de determinado tema. Debe privilegiarse el contenido que provenga de fuentes oficiales. Generalmente, las fuentes como “un amigo de un amigo” o “una tía de un vecino” no suministran informaciones reales.
  • Evaluar el medio de comunicación o la plataforma de donde proviene la información. En redes sociales, sucede que la identidad de muchos medios es usurpada, así como su estética y su forma de narrar y de presentar los hechos. Igualmente, hay portales web que son usados únicamente para producir y reproducir noticias carentes de veracidad. Por ese motivo, es recomendable indagar la dirección electrónica o URL que aparece en la información cuando la misma provenga de sitios digitales. Las aplicaciones de mensajería instantánea, por lo general, suelen ser plataformas en la que las informaciones falsas abundan.
  • Prestar atención al formato en que es presentado el contenido. Todos los formatos son susceptibles de ser utilizados para transmitir fake news, aunque algunos más que otros. Las capturas de pantallas y los audios y las cadenas de texto de WhatsApp suelen estar llenas de contenido falso. Las publicaciones en redes sociales como Instagram Facebook también requieren de cierto examen para su validación. De igual forma, los textos también pueden ser falseados y los videos y las imágenes pueden ser producto de montajes. Todo debe ser sometido a revisión.
  •  Examinar el diseño del contenido. Los contenidos falsos suelen tener una presentación extraña, llamativa y sensacionalista, la cual busca exagerar el impacto de lo que se está transmitiendo. Si se trata de una imagen con texto, la misma suele tener colores vivos y usar letras grandes. Si se trata de audio, en la narración del mismo se usan voces que usualmente tienen un énfasis dramático.
  • Revisar el contexto de la información. La hora, la fecha y el lugar son elementos cruciales a considerar para determinar si se está frente a fake news. Una noticia real tiene todos estos aspectos fácilmente identificados. No tiene vacíos ni mucho menos lagunas informativas. Esto es de gran importancia puesto que muchas informaciones falsas son fabricadas a partir de la descontextualización de informaciones reales. En el plano audiovisual, es muy frecuente que videos e imágenes de eventos pasados se usen para construir versiones de hechos actuales. Asimismo, videos e imágenes son sacados de contexto y usados como “respaldo” de acontecimientos para engañar.
  • Detallar tanto el título como el contenido. Los títulos de las fake news o las expresiones con las que se anuncian suelen ser muy atractivos y están construidos para enganchar a las personas y para que, posteriormente, las comparta. Por tal razón, es importante leer la información hasta el final. Prestar atención a aspectos como la ortografía, el uso de los signos de puntuación o las mayúsculas. Cuando se trata de un audio o de un video, es necesario reproducirlo hasta que culmine. En el desarrollo de los contenidos pueden haber elementos como incoherencias en los datos o la utilización excesiva de adjetivos que evidencien que se trata de contenido de dudosa veracidad.
  • Fijarse en que la información sea completa. Hay que estar atentos de que el contenido aporte la mayor cantidad de datos posible. Si la información es fragmentada, parcial o es difícilmente comprobable, puede que no sea verídica.
  • Valorar la inmediatez del contenido. Hay noticias falsas que tienen como punto de partida algún dato real y que se construyen prácticamente mientras el suceso se está desarrollando. Sin embargo, sus elementos se usan para tergiversar y torcer la verdad. Por tal razón es relevante dudar de esas informaciones rápidas que se difunden sobre un acontecimiento. Los contenidos verídicos toman cierto tiempo para ser elaborados.
  • Verificar los datos mientras se consume el contenido. Apoyarse en los buscadores y en las plataformas de verificación de datos es lo más aconsejable para corroborar que un contenido es veraz. La medida más usada y recomendada es buscar la información en internet para saber qué más se ha publicado sobre el tema y qué otros medios han replicado el contenido. No obstante, también existen herramientas y aplicaciones que ayudan a determinar si un texto, una imagen o un video son verdaderos o no.
  • Dudar del contenido que demande atención y credibilidad. Las informaciones falsas buscan de forma recurrente que las audiencias las den por ciertas. Algunas versiones falaces poseen algún elemento que solicita al público otorgarle veracidad, pero también atención. Otras simplemente lo dejan claro explícitamente a través de expresiones, tales como: “Esto es serio”, “La verdad de lo ocurrido”, “No lo ignores”, “Información importante”, entre otras.

Otras consideraciones generales que se recomiendan desde IPYS Venezuela son reali

IPYS Venezuela, abril de 2020. Los  entornos comunicacionales día tras día están abarrotados de prácticas que dan cuenta de su naturaleza compleja y cambiante. En un ecosistema en el que han aparecido nuevos medios, formatos, soportes y hasta usuarios, un fenómeno particular ha encontrado caldo de cultivo y es el de las denominadas fake news o noticias falsas.

Los contenidos engañosos han estado presentes en los espacios informativos desde hace tiempo atrás. Sin embargo, han cobrado notoriedad en los últimos años. En 2017, el Diccionario Oxford colocó a fake news como el término del año por ser el vocablo que más destacó en los doce meses previos. Su uso para ese momento había aumentado en un 365% luego que fuese un concepto puesto en la palestra pública en 2016 durante la campaña electoral de Donald Trump, quien la utilizó en varias alocuciones en su carrera por la presidencia de Estados Unidos.

En 2020, las fake news adquieren visibilidad ante una situación que demanda gran necesidad de información como la coyuntura sanitaria global generada por la propagación del Covid-19, la enfermedad declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Detrás de contenido falso.  El Diccionario Cambridge define fake news como “noticias falsas que parecen ser noticias, difundidas en Internet o utilizando otros medios, generalmente creadas para influir en opiniones políticas o como una broma”. Por su parte, la Red de Periodismo Ético (EJN, por sus siglas en inglés) las define como: “toda aquella información fabricada y publicada deliberadamente para engañar e inducir a terceros a creer falsedades o poner en duda hechos verificables”.

En otras palabras, las fake news son una construcción resultante de la mezcla entre contenido erróneo e información dañina que engloba desinformación. Sobre este término, First Draft, una organización dedicada al estudio de la desinformación, clasifica siete tipos de información falsa entre los que se incluyen: la sátira o parodia, el contenido fabricado, el contenido manipulado, el contenido impostor, el contenido engañoso, el contexto falso y la conexión falsa. Asimismo, First Draft hace referencia a que estos tipos de contenidos se crean por razones asociadas con periodismo deficiente, parodia, provocación, pasión, partidismo, provecho, poder o influencia política y propaganda.

Por todo lo anterior es que las noticias falsas siguen patrones, tienen un “modus operandi” bastante definido, y resultan fácilmente engañosas porque son construidas de modo tal que asemejan a informaciones verdaderas para poder convencer. Sus objetivos principales suelen ser parodiar y, en mayor grado, perjudicar y dañar.

Presas fáciles. Las noticias falsas suelen volverse virales muy rápido en redes sociales por la posibilidad que tienen los usuarios de producir contenido y difundirlo. Algo similar sucede con las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp, las cuales también se prestan para la propagación de informaciones falaces. Sin embargo, ciertos tipos de medios no son los únicos en contribuir con la difusión de contenidos engañosos. Algunos soportes han sido adoptados para transmitir mensajes alejados de la realidad.

Los audios, los videos y las imágenes se usan tanto como los textos para construir  versiones que poco o nada tienen que ver con la verdad. El auge de las noticias con audio y los podcast, por ejemplo, también ha sido aprovechado para difundir información falaz en formato sonoro. El retoque de imágenes, así como el montaje y la edición de videos para confundir y crear un contenido son otras de las prácticas utilizadas.

A los medios y soportes se le unen también algunos perfiles de usuarios como parte del esquema de los más vulnerables a ser alcanzados por las noticias falsas. El Instituto Reuters, un centro de estudios de periodismo afiliado a la Universidad de Oxford, publicó un reporte en 2019 sobre Noticias Digitales en el que concluyó que en general “las personas se mostraban preocupadas por no poder distinguir lo que es real y falso en internet”. En cuanto a los grupos etarios, un estudio elaborado por expertos de la Universidad de Princeton y la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, reveló que las personas de la tercera edad  y los adolescentes son el blanco principal de las informaciones inventadas. El reporte publicado en la revista Science Advances en enero de 2019 y que tomó como referencia a ciudadanos estadounidenses, mostró que “las personas mayores difundían siete veces más noticias falsas que los adultos jóvenes”, y citaba el caso específico de la red social Facebook.

Frente a las fake newsEn un contexto informativo contaminado por las noticias falsas, medios y organizaciones han planteado recomendaciones para reconocer el contenido falaz. Instituciones mediáticas, como la BBC sostienen que, en contraposición con las noticias falsas, “las noticias reales citan fuentes, incluyen enlaces y soportes como documentos oficiales” y sugieren evaluar estos elementos para discernir entre lo real y lo engañoso. En una posición similar se sitúa The New York Times, medio que recomienda “asegurarse de que la información encontrada en redes sociales tenga soporte y respaldo”. Según la empresa, “una clave es que el contenido tenga la información lo más completa posible sobre aspectos como la fuente”.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) organizó en marzo de 2020 el webinario El nuevo virus: la desinformación en el que se planteó una Guía Rápida para identificar fake news. La propuesta enmarcada dentro del Proyecto Desconfío, sugiere evaluar los diversos elementos que conforman una información determinada, como el autor, la hora, el día y el medio que supuestamente realizaba la publicación. Igualmente, se aconseja prestar atención al rastreo de usuarios y usar aplicaciones, como Tweetdeck para chequear datos en tiempo real.

La Fundación Gabo va un poco más allá y propone una lista de más de 100 sitios de verificación de hechos en toda Iberoamérica que pueden ser útiles para hacerle frente a las noticias falsas. La instancia cita los ejemplos de Chequeado (Argentina), EFE Verifica (España), Agencia Lupa (Brasil) Colombiachek (Colombia), Verificado (México), Cocuyo Chequea (Venezuela), entre otras plataformas.

Por su parte, el Observatorio Venezolano de Fake News sugiere una serie de autopreguntas para evitar viralizar las noticias falsas, entre las que se encuentran: ¿demasiado deseable para ser cierto?, ¿demasiado indignante para creerlo?, ¿quién es el autor?, ¿realmente diría o expresaría lo indicado?, ¿está en redes sociales del organismo y usuario indicado?, ¿cuáles medios digitales de confianza replicaron el contenido?, ¿podrían haberlo desmentido antes? El propósito es que los usuarios respondan estas interrogantes y reflexionen sobre ellas antes de creer en un contenido y de compartirlo.

En este contexto y dada la propagación que han tenido las noticias falsas, el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, IPYS Venezuela, aporta algunas recomendaciones para reconocer o detectar fake news:

  • Prestar atención a la fuente o al autor de la información recibida y en aspectos como su renombre, su credibilidad o su posición de autoridad para hablar acerca de determinado tema. Debe privilegiarse el contenido que provenga de fuentes oficiales. Generalmente, las fuentes como “un amigo de un amigo” o “una tía de un vecino” no suministran informaciones reales.
  • Evaluar el medio de comunicación o la plataforma de donde proviene la información. En redes sociales, sucede que la identidad de muchos medios es usurpada, así como su estética y su forma de narrar y de presentar los hechos. Igualmente, hay portales web que son usados únicamente para producir y reproducir noticias carentes de veracidad. Por ese motivo, es recomendable indagar la dirección electrónica o URL que aparece en la información cuando la misma provenga de sitios digitales. Las aplicaciones de mensajería instantánea, por lo general, suelen ser plataformas en la que las informaciones falsas abundan.
  • Prestar atención al formato en que es presentado el contenido. Todos los formatos son susceptibles de ser utilizados para transmitir fake news, aunque algunos más que otros. Las capturas de pantallas y los audios y las cadenas de texto de WhatsApp suelen estar llenas de contenido falso. Las publicaciones en redes sociales como Instagram Facebook también requieren de cierto examen para su validación. De igual forma, los textos también pueden ser falseados y los videos y las imágenes pueden ser producto de montajes. Todo debe ser sometido a revisión.
  •  Examinar el diseño del contenido. Los contenidos falsos suelen tener una presentación extraña, llamativa y sensacionalista, la cual busca exagerar el impacto de lo que se está transmitiendo. Si se trata de una imagen con texto, la misma suele tener colores vivos y usar letras grandes. Si se trata de audio, en la narración del mismo se usan voces que usualmente tienen un énfasis dramático.
  • Revisar el contexto de la información. La hora, la fecha y el lugar son elementos cruciales a considerar para determinar si se está frente a fake news. Una noticia real tiene todos estos aspectos fácilmente identificados. No tiene vacíos ni mucho menos lagunas informativas. Esto es de gran importancia puesto que muchas informaciones falsas son fabricadas a partir de la descontextualización de informaciones reales. En el plano audiovisual, es muy frecuente que videos e imágenes de eventos pasados se usen para construir versiones de hechos actuales. Asimismo, videos e imágenes son sacados de contexto y usados como “respaldo” de acontecimientos para engañar.
  • Detallar tanto el título como el contenido. Los títulos de las fake news o las expresiones con las que se anuncian suelen ser muy atractivos y están construidos para enganchar a las personas y para que, posteriormente, las comparta. Por tal razón, es importante leer la información hasta el final. Prestar atención a aspectos como la ortografía, el uso de los signos de puntuación o las mayúsculas. Cuando se trata de un audio o de un video, es necesario reproducirlo hasta que culmine. En el desarrollo de los contenidos pueden haber elementos como incoherencias en los datos o la utilización excesiva de adjetivos que evidencien que se trata de contenido de dudosa veracidad.
  • Fijarse en que la información sea completa. Hay que estar atentos de que el contenido aporte la mayor cantidad de datos posible. Si la información es fragmentada, parcial o es difícilmente comprobable, puede que no sea verídica.
  • Valorar la inmediatez del contenido. Hay noticias falsas que tienen como punto de partida algún dato real y que se construyen prácticamente mientras el suceso se está desarrollando. Sin embargo, sus elementos se usan para tergiversar y torcer la verdad. Por tal razón es relevante dudar de esas informaciones rápidas que se difunden sobre un acontecimiento. Los contenidos verídicos toman cierto tiempo para ser elaborados.
  • Verificar los datos mientras se consume el contenido. Apoyarse en los buscadores y en las plataformas de verificación de datos es lo más aconsejable para corroborar que un contenido es veraz. La medida más usada y recomendada es buscar la información en internet para saber qué más se ha publicado sobre el tema y qué otros medios han replicado el contenido. No obstante, también existen herramientas y aplicaciones que ayudan a determinar si un texto, una imagen o un video son verdaderos o no.
  • Dudar del contenido que demande atención y credibilidad. Las informaciones falsas buscan de forma recurrente que las audiencias las den por ciertas. Algunas versiones falaces poseen algún elemento que solicita al público otorgarle veracidad, pero también atención. Otras simplemente lo dejan claro explícitamente a través de expresiones, tales como: “Esto es serio”, “La verdad de lo ocurrido”, “No lo ignores”, “Información importante”, entre otras.

Otras consideraciones generales que se recomiendan desde IPYS Venezuela son reali

IPYS Venezuela, abril de 2020. Los  entornos comunicacionales día tras día están abarrotados de prácticas que dan cuenta de su naturaleza compleja y cambiante. En un ecosistema en el que han aparecido nuevos medios, formatos, soportes y hasta usuarios, un fenómeno particular ha encontrado caldo de cultivo y es el de las denominadas fake news o noticias falsas.

Los contenidos engañosos han estado presentes en los espacios informativos desde hace tiempo atrás. Sin embargo, han cobrado notoriedad en los últimos años. En 2017, el Diccionario Oxford colocó a fake news como el término del año por ser el vocablo que más destacó en los doce meses previos. Su uso para ese momento había aumentado en un 365% luego que fuese un concepto puesto en la palestra pública en 2016 durante la campaña electoral de Donald Trump, quien la utilizó en varias alocuciones en su carrera por la presidencia de Estados Unidos.

En 2020, las fake news adquieren visibilidad ante una situación que demanda gran necesidad de información como la coyuntura sanitaria global generada por la propagación del Covid-19, la enfermedad declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Detrás de contenido falso.  El Diccionario Cambridge define fake news como “noticias falsas que parecen ser noticias, difundidas en Internet o utilizando otros medios, generalmente creadas para influir en opiniones políticas o como una broma”. Por su parte, la Red de Periodismo Ético (EJN, por sus siglas en inglés) las define como: “toda aquella información fabricada y publicada deliberadamente para engañar e inducir a terceros a creer falsedades o poner en duda hechos verificables”.

En otras palabras, las fake news son una construcción resultante de la mezcla entre contenido erróneo e información dañina que engloba desinformación. Sobre este término, First Draft, una organización dedicada al estudio de la desinformación, clasifica siete tipos de información falsa entre los que se incluyen: la sátira o parodia, el contenido fabricado, el contenido manipulado, el contenido impostor, el contenido engañoso, el contexto falso y la conexión falsa. Asimismo, First Draft hace referencia a que estos tipos de contenidos se crean por razones asociadas con periodismo deficiente, parodia, provocación, pasión, partidismo, provecho, poder o influencia política y propaganda.

Por todo lo anterior es que las noticias falsas siguen patrones, tienen un “modus operandi” bastante definido, y resultan fácilmente engañosas porque son construidas de modo tal que asemejan a informaciones verdaderas para poder convencer. Sus objetivos principales suelen ser parodiar y, en mayor grado, perjudicar y dañar.

Presas fáciles. Las noticias falsas suelen volverse virales muy rápido en redes sociales por la posibilidad que tienen los usuarios de producir contenido y difundirlo. Algo similar sucede con las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp, las cuales también se prestan para la propagación de informaciones falaces. Sin embargo, ciertos tipos de medios no son los únicos en contribuir con la difusión de contenidos engañosos. Algunos soportes han sido adoptados para transmitir mensajes alejados de la realidad.

Los audios, los videos y las imágenes se usan tanto como los textos para construir  versiones que poco o nada tienen que ver con la verdad. El auge de las noticias con audio y los podcast, por ejemplo, también ha sido aprovechado para difundir información falaz en formato sonoro. El retoque de imágenes, así como el montaje y la edición de videos para confundir y crear un contenido son otras de las prácticas utilizadas.

A los medios y soportes se le unen también algunos perfiles de usuarios como parte del esquema de los más vulnerables a ser alcanzados por las noticias falsas. El Instituto Reuters, un centro de estudios de periodismo afiliado a la Universidad de Oxford, publicó un reporte en 2019 sobre Noticias Digitales en el que concluyó que en general “las personas se mostraban preocupadas por no poder distinguir lo que es real y falso en internet”. En cuanto a los grupos etarios, un estudio elaborado por expertos de la Universidad de Princeton y la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, reveló que las personas de la tercera edad  y los adolescentes son el blanco principal de las informaciones inventadas. El reporte publicado en la revista Science Advances en enero de 2019 y que tomó como referencia a ciudadanos estadounidenses, mostró que “las personas mayores difundían siete veces más noticias falsas que los adultos jóvenes”, y citaba el caso específico de la red social Facebook.

Frente a las fake newsEn un contexto informativo contaminado por las noticias falsas, medios y organizaciones han planteado recomendaciones para reconocer el contenido falaz. Instituciones mediáticas, como la BBC sostienen que, en contraposición con las noticias falsas, “las noticias reales citan fuentes, incluyen enlaces y soportes como documentos oficiales” y sugieren evaluar estos elementos para discernir entre lo real y lo engañoso. En una posición similar se sitúa The New York Times, medio que recomienda “asegurarse de que la información encontrada en redes sociales tenga soporte y respaldo”. Según la empresa, “una clave es que el contenido tenga la información lo más completa posible sobre aspectos como la fuente”.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) organizó en marzo de 2020 el webinario El nuevo virus: la desinformación en el que se planteó una Guía Rápida para identificar fake news. La propuesta enmarcada dentro del Proyecto Desconfío, sugiere evaluar los diversos elementos que conforman una información determinada, como el autor, la hora, el día y el medio que supuestamente realizaba la publicación. Igualmente, se aconseja prestar atención al rastreo de usuarios y usar aplicaciones, como Tweetdeck para chequear datos en tiempo real.

La Fundación Gabo va un poco más allá y propone una lista de más de 100 sitios de verificación de hechos en toda Iberoamérica que pueden ser útiles para hacerle frente a las noticias falsas. La instancia cita los ejemplos de Chequeado (Argentina), EFE Verifica (España), Agencia Lupa (Brasil) Colombiachek (Colombia), Verificado (México), Cocuyo Chequea (Venezuela), entre otras plataformas.

Por su parte, el Observatorio Venezolano de Fake News sugiere una serie de autopreguntas para evitar viralizar las noticias falsas, entre las que se encuentran: ¿demasiado deseable para ser cierto?, ¿demasiado indignante para creerlo?, ¿quién es el autor?, ¿realmente diría o expresaría lo indicado?, ¿está en redes sociales del organismo y usuario indicado?, ¿cuáles medios digitales de confianza replicaron el contenido?, ¿podrían haberlo desmentido antes? El propósito es que los usuarios respondan estas interrogantes y reflexionen sobre ellas antes de creer en un contenido y de compartirlo.

En este contexto y dada la propagación que han tenido las noticias falsas, el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, IPYS Venezuela, aporta algunas recomendaciones para reconocer o detectar fake news:

  • Prestar atención a la fuente o al autor de la información recibida y en aspectos como su renombre, su credibilidad o su posición de autoridad para hablar acerca de determinado tema. Debe privilegiarse el contenido que provenga de fuentes oficiales. Generalmente, las fuentes como “un amigo de un amigo” o “una tía de un vecino” no suministran informaciones reales.
  • Evaluar el medio de comunicación o la plataforma de donde proviene la información. En redes sociales, sucede que la identidad de muchos medios es usurpada, así como su estética y su forma de narrar y de presentar los hechos. Igualmente, hay portales web que son usados únicamente para producir y reproducir noticias carentes de veracidad. Por ese motivo, es recomendable indagar la dirección electrónica o URL que aparece en la información cuando la misma provenga de sitios digitales. Las aplicaciones de mensajería instantánea, por lo general, suelen ser plataformas en la que las informaciones falsas abundan.
  • Prestar atención al formato en que es presentado el contenido. Todos los formatos son susceptibles de ser utilizados para transmitir fake news, aunque algunos más que otros. Las capturas de pantallas y los audios y las cadenas de texto de WhatsApp suelen estar llenas de contenido falso. Las publicaciones en redes sociales como Instagram Facebook también requieren de cierto examen para su validación. De igual forma, los textos también pueden ser falseados y los videos y las imágenes pueden ser producto de montajes. Todo debe ser sometido a revisión.
  •  Examinar el diseño del contenido. Los contenidos falsos suelen tener una presentación extraña, llamativa y sensacionalista, la cual busca exagerar el impacto de lo que se está transmitiendo. Si se trata de una imagen con texto, la misma suele tener colores vivos y usar letras grandes. Si se trata de audio, en la narración del mismo se usan voces que usualmente tienen un énfasis dramático.
  • Revisar el contexto de la información. La hora, la fecha y el lugar son elementos cruciales a considerar para determinar si se está frente a fake news. Una noticia real tiene todos estos aspectos fácilmente identificados. No tiene vacíos ni mucho menos lagunas informativas. Esto es de gran importancia puesto que muchas informaciones falsas son fabricadas a partir de la descontextualización de informaciones reales. En el plano audiovisual, es muy frecuente que videos e imágenes de eventos pasados se usen para construir versiones de hechos actuales. Asimismo, videos e imágenes son sacados de contexto y usados como “respaldo” de acontecimientos para engañar.
  • Detallar tanto el título como el contenido. Los títulos de las fake news o las expresiones con las que se anuncian suelen ser muy atractivos y están construidos para enganchar a las personas y para que, posteriormente, las comparta. Por tal razón, es importante leer la información hasta el final. Prestar atención a aspectos como la ortografía, el uso de los signos de puntuación o las mayúsculas. Cuando se trata de un audio o de un video, es necesario reproducirlo hasta que culmine. En el desarrollo de los contenidos pueden haber elementos como incoherencias en los datos o la utilización excesiva de adjetivos que evidencien que se trata de contenido de dudosa veracidad.
  • Fijarse en que la información sea completa. Hay que estar atentos de que el contenido aporte la mayor cantidad de datos posible. Si la información es fragmentada, parcial o es difícilmente comprobable, puede que no sea verídica.
  • Valorar la inmediatez del contenido. Hay noticias falsas que tienen como punto de partida algún dato real y que se construyen prácticamente mientras el suceso se está desarrollando. Sin embargo, sus elementos se usan para tergiversar y torcer la verdad. Por tal razón es relevante dudar de esas informaciones rápidas que se difunden sobre un acontecimiento. Los contenidos verídicos toman cierto tiempo para ser elaborados.
  • Verificar los datos mientras se consume el contenido. Apoyarse en los buscadores y en las plataformas de verificación de datos es lo más aconsejable para corroborar que un contenido es veraz. La medida más usada y recomendada es buscar la información en internet para saber qué más se ha publicado sobre el tema y qué otros medios han replicado el contenido. No obstante, también existen herramientas y aplicaciones que ayudan a determinar si un texto, una imagen o un video son verdaderos o no.
  • Dudar del contenido que demande atención y credibilidad. Las informaciones falsas buscan de forma recurrente que las audiencias las den por ciertas. Algunas versiones falaces poseen algún elemento que solicita al público otorgarle veracidad, pero también atención. Otras simplemente lo dejan claro explícitamente a través de expresiones, tales como: “Esto es serio”, “La verdad de lo ocurrido”, “No lo ignores”, “Información importante”, entre otras.

Otras consideraciones generales que se recomiendan desde IPYS Venezuela son reali

IPYS Venezuela, abril de 2020. Los  entornos comunicacionales día tras día están abarrotados de prácticas que dan cuenta de su naturaleza compleja y cambiante. En un ecosistema en el que han aparecido nuevos medios, formatos, soportes y hasta usuarios, un fenómeno particular ha encontrado caldo de cultivo y es el de las denominadas fake news o noticias falsas.

Los contenidos engañosos han estado presentes en los espacios informativos desde hace tiempo atrás. Sin embargo, han cobrado notoriedad en los últimos años. En 2017, el Diccionario Oxford colocó a fake news como el término del año por ser el vocablo que más destacó en los doce meses previos. Su uso para ese momento había aumentado en un 365% luego que fuese un concepto puesto en la palestra pública en 2016 durante la campaña electoral de Donald Trump, quien la utilizó en varias alocuciones en su carrera por la presidencia de Estados Unidos.

En 2020, las fake news adquieren visibilidad ante una situación que demanda gran necesidad de información como la coyuntura sanitaria global generada por la propagación del Covid-19, la enfermedad declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Detrás de contenido falso.  El Diccionario Cambridge define fake news como “noticias falsas que parecen ser noticias, difundidas en Internet o utilizando otros medios, generalmente creadas para influir en opiniones políticas o como una broma”. Por su parte, la Red de Periodismo Ético (EJN, por sus siglas en inglés) las define como: “toda aquella información fabricada y publicada deliberadamente para engañar e inducir a terceros a creer falsedades o poner en duda hechos verificables”.

En otras palabras, las fake news son una construcción resultante de la mezcla entre contenido erróneo e información dañina que engloba desinformación. Sobre este término, First Draft, una organización dedicada al estudio de la desinformación, clasifica siete tipos de información falsa entre los que se incluyen: la sátira o parodia, el contenido fabricado, el contenido manipulado, el contenido impostor, el contenido engañoso, el contexto falso y la conexión falsa. Asimismo, First Draft hace referencia a que estos tipos de contenidos se crean por razones asociadas con periodismo deficiente, parodia, provocación, pasión, partidismo, provecho, poder o influencia política y propaganda.

Por todo lo anterior es que las noticias falsas siguen patrones, tienen un “modus operandi” bastante definido, y resultan fácilmente engañosas porque son construidas de modo tal que asemejan a informaciones verdaderas para poder convencer. Sus objetivos principales suelen ser parodiar y, en mayor grado, perjudicar y dañar.

Presas fáciles. Las noticias falsas suelen volverse virales muy rápido en redes sociales por la posibilidad que tienen los usuarios de producir contenido y difundirlo. Algo similar sucede con las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp, las cuales también se prestan para la propagación de informaciones falaces. Sin embargo, ciertos tipos de medios no son los únicos en contribuir con la difusión de contenidos engañosos. Algunos soportes han sido adoptados para transmitir mensajes alejados de la realidad.

Los audios, los videos y las imágenes se usan tanto como los textos para construir  versiones que poco o nada tienen que ver con la verdad. El auge de las noticias con audio y los podcast, por ejemplo, también ha sido aprovechado para difundir información falaz en formato sonoro. El retoque de imágenes, así como el montaje y la edición de videos para confundir y crear un contenido son otras de las prácticas utilizadas.

A los medios y soportes se le unen también algunos perfiles de usuarios como parte del esquema de los más vulnerables a ser alcanzados por las noticias falsas. El Instituto Reuters, un centro de estudios de periodismo afiliado a la Universidad de Oxford, publicó un reporte en 2019 sobre Noticias Digitales en el que concluyó que en general “las personas se mostraban preocupadas por no poder distinguir lo que es real y falso en internet”. En cuanto a los grupos etarios, un estudio elaborado por expertos de la Universidad de Princeton y la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, reveló que las personas de la tercera edad  y los adolescentes son el blanco principal de las informaciones inventadas. El reporte publicado en la revista Science Advances en enero de 2019 y que tomó como referencia a ciudadanos estadounidenses, mostró que “las personas mayores difundían siete veces más noticias falsas que los adultos jóvenes”, y citaba el caso específico de la red social Facebook.

Frente a las fake newsEn un contexto informativo contaminado por las noticias falsas, medios y organizaciones han planteado recomendaciones para reconocer el contenido falaz. Instituciones mediáticas, como la BBC sostienen que, en contraposición con las noticias falsas, “las noticias reales citan fuentes, incluyen enlaces y soportes como documentos oficiales” y sugieren evaluar estos elementos para discernir entre lo real y lo engañoso. En una posición similar se sitúa The New York Times, medio que recomienda “asegurarse de que la información encontrada en redes sociales tenga soporte y respaldo”. Según la empresa, “una clave es que el contenido tenga la información lo más completa posible sobre aspectos como la fuente”.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) organizó en marzo de 2020 el webinario El nuevo virus: la desinformación en el que se planteó una Guía Rápida para identificar fake news. La propuesta enmarcada dentro del Proyecto Desconfío, sugiere evaluar los diversos elementos que conforman una información determinada, como el autor, la hora, el día y el medio que supuestamente realizaba la publicación. Igualmente, se aconseja prestar atención al rastreo de usuarios y usar aplicaciones, como Tweetdeck para chequear datos en tiempo real.

La Fundación Gabo va un poco más allá y propone una lista de más de 100 sitios de verificación de hechos en toda Iberoamérica que pueden ser útiles para hacerle frente a las noticias falsas. La instancia cita los ejemplos de Chequeado (Argentina), EFE Verifica (España), Agencia Lupa (Brasil) Colombiachek (Colombia), Verificado (México), Cocuyo Chequea (Venezuela), entre otras plataformas.

Por su parte, el Observatorio Venezolano de Fake News sugiere una serie de autopreguntas para evitar viralizar las noticias falsas, entre las que se encuentran: ¿demasiado deseable para ser cierto?, ¿demasiado indignante para creerlo?, ¿quién es el autor?, ¿realmente diría o expresaría lo indicado?, ¿está en redes sociales del organismo y usuario indicado?, ¿cuáles medios digitales de confianza replicaron el contenido?, ¿podrían haberlo desmentido antes? El propósito es que los usuarios respondan estas interrogantes y reflexionen sobre ellas antes de creer en un contenido y de compartirlo.

En este contexto y dada la propagación que han tenido las noticias falsas, el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, IPYS Venezuela, aporta algunas recomendaciones para reconocer o detectar fake news:

  • Prestar atención a la fuente o al autor de la información recibida y en aspectos como su renombre, su credibilidad o su posición de autoridad para hablar acerca de determinado tema. Debe privilegiarse el contenido que provenga de fuentes oficiales. Generalmente, las fuentes como “un amigo de un amigo” o “una tía de un vecino” no suministran informaciones reales.
  • Evaluar el medio de comunicación o la plataforma de donde proviene la información. En redes sociales, sucede que la identidad de muchos medios es usurpada, así como su estética y su forma de narrar y de presentar los hechos. Igualmente, hay portales web que son usados únicamente para producir y reproducir noticias carentes de veracidad. Por ese motivo, es recomendable indagar la dirección electrónica o URL que aparece en la información cuando la misma provenga de sitios digitales. Las aplicaciones de mensajería instantánea, por lo general, suelen ser plataformas en la que las informaciones falsas abundan.
  • Prestar atención al formato en que es presentado el contenido. Todos los formatos son susceptibles de ser utilizados para transmitir fake news, aunque algunos más que otros. Las capturas de pantallas y los audios y las cadenas de texto de WhatsApp suelen estar llenas de contenido falso. Las publicaciones en redes sociales como Instagram Facebook también requieren de cierto examen para su validación. De igual forma, los textos también pueden ser falseados y los videos y las imágenes pueden ser producto de montajes. Todo debe ser sometido a revisión.
  •  Examinar el diseño del contenido. Los contenidos falsos suelen tener una presentación extraña, llamativa y sensacionalista, la cual busca exagerar el impacto de lo que se está transmitiendo. Si se trata de una imagen con texto, la misma suele tener colores vivos y usar letras grandes. Si se trata de audio, en la narración del mismo se usan voces que usualmente tienen un énfasis dramático.
  • Revisar el contexto de la información. La hora, la fecha y el lugar son elementos cruciales a considerar para determinar si se está frente a fake news. Una noticia real tiene todos estos aspectos fácilmente identificados. No tiene vacíos ni mucho menos lagunas informativas. Esto es de gran importancia puesto que muchas informaciones falsas son fabricadas a partir de la descontextualización de informaciones reales. En el plano audiovisual, es muy frecuente que videos e imágenes de eventos pasados se usen para construir versiones de hechos actuales. Asimismo, videos e imágenes son sacados de contexto y usados como “respaldo” de acontecimientos para engañar.
  • Detallar tanto el título como el contenido. Los títulos de las fake news o las expresiones con las que se anuncian suelen ser muy atractivos y están construidos para enganchar a las personas y para que, posteriormente, las comparta. Por tal razón, es importante leer la información hasta el final. Prestar atención a aspectos como la ortografía, el uso de los signos de puntuación o las mayúsculas. Cuando se trata de un audio o de un video, es necesario reproducirlo hasta que culmine. En el desarrollo de los contenidos pueden haber elementos como incoherencias en los datos o la utilización excesiva de adjetivos que evidencien que se trata de contenido de dudosa veracidad.
  • Fijarse en que la información sea completa. Hay que estar atentos de que el contenido aporte la mayor cantidad de datos posible. Si la información es fragmentada, parcial o es difícilmente comprobable, puede que no sea verídica.
  • Valorar la inmediatez del contenido. Hay noticias falsas que tienen como punto de partida algún dato real y que se construyen prácticamente mientras el suceso se está desarrollando. Sin embargo, sus elementos se usan para tergiversar y torcer la verdad. Por tal razón es relevante dudar de esas informaciones rápidas que se difunden sobre un acontecimiento. Los contenidos verídicos toman cierto tiempo para ser elaborados.
  • Verificar los datos mientras se consume el contenido. Apoyarse en los buscadores y en las plataformas de verificación de datos es lo más aconsejable para corroborar que un contenido es veraz. La medida más usada y recomendada es buscar la información en internet para saber qué más se ha publicado sobre el tema y qué otros medios han replicado el contenido. No obstante, también existen herramientas y aplicaciones que ayudan a determinar si un texto, una imagen o un video son verdaderos o no.
  • Dudar del contenido que demande atención y credibilidad. Las informaciones falsas buscan de forma recurrente que las audiencias las den por ciertas. Algunas versiones falaces poseen algún elemento que solicita al público otorgarle veracidad, pero también atención. Otras simplemente lo dejan claro explícitamente a través de expresiones, tales como: “Esto es serio”, “La verdad de lo ocurrido”, “No lo ignores”, “Información importante”, entre otras.

Otras consideraciones generales que se recomiendan desde IPYS Venezuela son reali

IPYS Venezuela, abril de 2020. Los  entornos comunicacionales día tras día están abarrotados de prácticas que dan cuenta de su naturaleza compleja y cambiante. En un ecosistema en el que han aparecido nuevos medios, formatos, soportes y hasta usuarios, un fenómeno particular ha encontrado caldo de cultivo y es el de las denominadas fake news o noticias falsas.

Los contenidos engañosos han estado presentes en los espacios informativos desde hace tiempo atrás. Sin embargo, han cobrado notoriedad en los últimos años. En 2017, el Diccionario Oxford colocó a fake news como el término del año por ser el vocablo que más destacó en los doce meses previos. Su uso para ese momento había aumentado en un 365% luego que fuese un concepto puesto en la palestra pública en 2016 durante la campaña electoral de Donald Trump, quien la utilizó en varias alocuciones en su carrera por la presidencia de Estados Unidos.

En 2020, las fake news adquieren visibilidad ante una situación que demanda gran necesidad de información como la coyuntura sanitaria global generada por la propagación del Covid-19, la enfermedad declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Detrás de contenido falso.  El Diccionario Cambridge define fake news como “noticias falsas que parecen ser noticias, difundidas en Internet o utilizando otros medios, generalmente creadas para influir en opiniones políticas o como una broma”. Por su parte, la Red de Periodismo Ético (EJN, por sus siglas en inglés) las define como: “toda aquella información fabricada y publicada deliberadamente para engañar e inducir a terceros a creer falsedades o poner en duda hechos verificables”.

En otras palabras, las fake news son una construcción resultante de la mezcla entre contenido erróneo e información dañina que engloba desinformación. Sobre este término, First Draft, una organización dedicada al estudio de la desinformación, clasifica siete tipos de información falsa entre los que se incluyen: la sátira o parodia, el contenido fabricado, el contenido manipulado, el contenido impostor, el contenido engañoso, el contexto falso y la conexión falsa. Asimismo, First Draft hace referencia a que estos tipos de contenidos se crean por razones asociadas con periodismo deficiente, parodia, provocación, pasión, partidismo, provecho, poder o influencia política y propaganda.

Por todo lo anterior es que las noticias falsas siguen patrones, tienen un “modus operandi” bastante definido, y resultan fácilmente engañosas porque son construidas de modo tal que asemejan a informaciones verdaderas para poder convencer. Sus objetivos principales suelen ser parodiar y, en mayor grado, perjudicar y dañar.

Presas fáciles. Las noticias falsas suelen volverse virales muy rápido en redes sociales por la posibilidad que tienen los usuarios de producir contenido y difundirlo. Algo similar sucede con las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp, las cuales también se prestan para la propagación de informaciones falaces. Sin embargo, ciertos tipos de medios no son los únicos en contribuir con la difusión de contenidos engañosos. Algunos soportes han sido adoptados para transmitir mensajes alejados de la realidad.

Los audios, los videos y las imágenes se usan tanto como los textos para construir  versiones que poco o nada tienen que ver con la verdad. El auge de las noticias con audio y los podcast, por ejemplo, también ha sido aprovechado para difundir información falaz en formato sonoro. El retoque de imágenes, así como el montaje y la edición de videos para confundir y crear un contenido son otras de las prácticas utilizadas.

A los medios y soportes se le unen también algunos perfiles de usuarios como parte del esquema de los más vulnerables a ser alcanzados por las noticias falsas. El Instituto Reuters, un centro de estudios de periodismo afiliado a la Universidad de Oxford, publicó un reporte en 2019 sobre Noticias Digitales en el que concluyó que en general “las personas se mostraban preocupadas por no poder distinguir lo que es real y falso en internet”. En cuanto a los grupos etarios, un estudio elaborado por expertos de la Universidad de Princeton y la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, reveló que las personas de la tercera edad  y los adolescentes son el blanco principal de las informaciones inventadas. El reporte publicado en la revista Science Advances en enero de 2019 y que tomó como referencia a ciudadanos estadounidenses, mostró que “las personas mayores difundían siete veces más noticias falsas que los adultos jóvenes”, y citaba el caso específico de la red social Facebook.

Frente a las fake newsEn un contexto informativo contaminado por las noticias falsas, medios y organizaciones han planteado recomendaciones para reconocer el contenido falaz. Instituciones mediáticas, como la BBC sostienen que, en contraposición con las noticias falsas, “las noticias reales citan fuentes, incluyen enlaces y soportes como documentos oficiales” y sugieren evaluar estos elementos para discernir entre lo real y lo engañoso. En una posición similar se sitúa The New York Times, medio que recomienda “asegurarse de que la información encontrada en redes sociales tenga soporte y respaldo”. Según la empresa, “una clave es que el contenido tenga la información lo más completa posible sobre aspectos como la fuente”.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) organizó en marzo de 2020 el webinario El nuevo virus: la desinformación en el que se planteó una Guía Rápida para identificar fake news. La propuesta enmarcada dentro del Proyecto Desconfío, sugiere evaluar los diversos elementos que conforman una información determinada, como el autor, la hora, el día y el medio que supuestamente realizaba la publicación. Igualmente, se aconseja prestar atención al rastreo de usuarios y usar aplicaciones, como Tweetdeck para chequear datos en tiempo real.

La Fundación Gabo va un poco más allá y propone una lista de más de 100 sitios de verificación de hechos en toda Iberoamérica que pueden ser útiles para hacerle frente a las noticias falsas. La instancia cita los ejemplos de Chequeado (Argentina), EFE Verifica (España), Agencia Lupa (Brasil) Colombiachek (Colombia), Verificado (México), Cocuyo Chequea (Venezuela), entre otras plataformas.

Por su parte, el Observatorio Venezolano de Fake News sugiere una serie de autopreguntas para evitar viralizar las noticias falsas, entre las que se encuentran: ¿demasiado deseable para ser cierto?, ¿demasiado indignante para creerlo?, ¿quién es el autor?, ¿realmente diría o expresaría lo indicado?, ¿está en redes sociales del organismo y usuario indicado?, ¿cuáles medios digitales de confianza replicaron el contenido?, ¿podrían haberlo desmentido antes? El propósito es que los usuarios respondan estas interrogantes y reflexionen sobre ellas antes de creer en un contenido y de compartirlo.

En este contexto y dada la propagación que han tenido las noticias falsas, el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, IPYS Venezuela, aporta algunas recomendaciones para reconocer o detectar fake news:

  • Prestar atención a la fuente o al autor de la información recibida y en aspectos como su renombre, su credibilidad o su posición de autoridad para hablar acerca de determinado tema. Debe privilegiarse el contenido que provenga de fuentes oficiales. Generalmente, las fuentes como “un amigo de un amigo” o “una tía de un vecino” no suministran informaciones reales.
  • Evaluar el medio de comunicación o la plataforma de donde proviene la información. En redes sociales, sucede que la identidad de muchos medios es usurpada, así como su estética y su forma de narrar y de presentar los hechos. Igualmente, hay portales web que son usados únicamente para producir y reproducir noticias carentes de veracidad. Por ese motivo, es recomendable indagar la dirección electrónica o URL que aparece en la información cuando la misma provenga de sitios digitales. Las aplicaciones de mensajería instantánea, por lo general, suelen ser plataformas en la que las informaciones falsas abundan.
  • Prestar atención al formato en que es presentado el contenido. Todos los formatos son susceptibles de ser utilizados para transmitir fake news, aunque algunos más que otros. Las capturas de pantallas y los audios y las cadenas de texto de WhatsApp suelen estar llenas de contenido falso. Las publicaciones en redes sociales como Instagram Facebook también requieren de cierto examen para su validación. De igual forma, los textos también pueden ser falseados y los videos y las imágenes pueden ser producto de montajes. Todo debe ser sometido a revisión.
  •  Examinar el diseño del contenido. Los contenidos falsos suelen tener una presentación extraña, llamativa y sensacionalista, la cual busca exagerar el impacto de lo que se está transmitiendo. Si se trata de una imagen con texto, la misma suele tener colores vivos y usar letras grandes. Si se trata de audio, en la narración del mismo se usan voces que usualmente tienen un énfasis dramático.
  • Revisar el contexto de la información. La hora, la fecha y el lugar son elementos cruciales a considerar para determinar si se está frente a fake news. Una noticia real tiene todos estos aspectos fácilmente identificados. No tiene vacíos ni mucho menos lagunas informativas. Esto es de gran importancia puesto que muchas informaciones falsas son fabricadas a partir de la descontextualización de informaciones reales. En el plano audiovisual, es muy frecuente que videos e imágenes de eventos pasados se usen para construir versiones de hechos actuales. Asimismo, videos e imágenes son sacados de contexto y usados como “respaldo” de acontecimientos para engañar.
  • Detallar tanto el título como el contenido. Los títulos de las fake news o las expresiones con las que se anuncian suelen ser muy atractivos y están construidos para enganchar a las personas y para que, posteriormente, las comparta. Por tal razón, es importante leer la información hasta el final. Prestar atención a aspectos como la ortografía, el uso de los signos de puntuación o las mayúsculas. Cuando se trata de un audio o de un video, es necesario reproducirlo hasta que culmine. En el desarrollo de los contenidos pueden haber elementos como incoherencias en los datos o la utilización excesiva de adjetivos que evidencien que se trata de contenido de dudosa veracidad.
  • Fijarse en que la información sea completa. Hay que estar atentos de que el contenido aporte la mayor cantidad de datos posible. Si la información es fragmentada, parcial o es difícilmente comprobable, puede que no sea verídica.
  • Valorar la inmediatez del contenido. Hay noticias falsas que tienen como punto de partida algún dato real y que se construyen prácticamente mientras el suceso se está desarrollando. Sin embargo, sus elementos se usan para tergiversar y torcer la verdad. Por tal razón es relevante dudar de esas informaciones rápidas que se difunden sobre un acontecimiento. Los contenidos verídicos toman cierto tiempo para ser elaborados.
  • Verificar los datos mientras se consume el contenido. Apoyarse en los buscadores y en las plataformas de verificación de datos es lo más aconsejable para corroborar que un contenido es veraz. La medida más usada y recomendada es buscar la información en internet para saber qué más se ha publicado sobre el tema y qué otros medios han replicado el contenido. No obstante, también existen herramientas y aplicaciones que ayudan a determinar si un texto, una imagen o un video son verdaderos o no.
  • Dudar del contenido que demande atención y credibilidad. Las informaciones falsas buscan de forma recurrente que las audiencias las den por ciertas. Algunas versiones falaces poseen algún elemento que solicita al público otorgarle veracidad, pero también atención. Otras simplemente lo dejan claro explícitamente a través de expresiones, tales como: “Esto es serio”, “La verdad de lo ocurrido”, “No lo ignores”, “Información importante”, entre otras.

Otras consideraciones generales que se recomiendan desde IPYS Venezuela son reali

IPYS Venezuela, abril de 2020. Los  entornos comunicacionales día tras día están abarrotados de prácticas que dan cuenta de su naturaleza compleja y cambiante. En un ecosistema en el que han aparecido nuevos medios, formatos, soportes y hasta usuarios, un fenómeno particular ha encontrado caldo de cultivo y es el de las denominadas fake news o noticias falsas.

Los contenidos engañosos han estado presentes en los espacios informativos desde hace tiempo atrás. Sin embargo, han cobrado notoriedad en los últimos años. En 2017, el Diccionario Oxford colocó a fake news como el término del año por ser el vocablo que más destacó en los doce meses previos. Su uso para ese momento había aumentado en un 365% luego que fuese un concepto puesto en la palestra pública en 2016 durante la campaña electoral de Donald Trump, quien la utilizó en varias alocuciones en su carrera por la presidencia de Estados Unidos.

En 2020, las fake news adquieren visibilidad ante una situación que demanda gran necesidad de información como la coyuntura sanitaria global generada por la propagación del Covid-19, la enfermedad declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Detrás de contenido falso.  El Diccionario Cambridge define fake news como “noticias falsas que parecen ser noticias, difundidas en Internet o utilizando otros medios, generalmente creadas para influir en opiniones políticas o como una broma”. Por su parte, la Red de Periodismo Ético (EJN, por sus siglas en inglés) las define como: “toda aquella información fabricada y publicada deliberadamente para engañar e inducir a terceros a creer falsedades o poner en duda hechos verificables”.

En otras palabras, las fake news son una construcción resultante de la mezcla entre contenido erróneo e información dañina que engloba desinformación. Sobre este término, First Draft, una organización dedicada al estudio de la desinformación, clasifica siete tipos de información falsa entre los que se incluyen: la sátira o parodia, el contenido fabricado, el contenido manipulado, el contenido impostor, el contenido engañoso, el contexto falso y la conexión falsa. Asimismo, First Draft hace referencia a que estos tipos de contenidos se crean por razones asociadas con periodismo deficiente, parodia, provocación, pasión, partidismo, provecho, poder o influencia política y propaganda.

Por todo lo anterior es que las noticias falsas siguen patrones, tienen un “modus operandi” bastante definido, y resultan fácilmente engañosas porque son construidas de modo tal que asemejan a informaciones verdaderas para poder convencer. Sus objetivos principales suelen ser parodiar y, en mayor grado, perjudicar y dañar.

Presas fáciles. Las noticias falsas suelen volverse virales muy rápido en redes sociales por la posibilidad que tienen los usuarios de producir contenido y difundirlo. Algo similar sucede con las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp, las cuales también se prestan para la propagación de informaciones falaces. Sin embargo, ciertos tipos de medios no son los únicos en contribuir con la difusión de contenidos engañosos. Algunos soportes han sido adoptados para transmitir mensajes alejados de la realidad.

Los audios, los videos y las imágenes se usan tanto como los textos para construir  versiones que poco o nada tienen que ver con la verdad. El auge de las noticias con audio y los podcast, por ejemplo, también ha sido aprovechado para difundir información falaz en formato sonoro. El retoque de imágenes, así como el montaje y la edición de videos para confundir y crear un contenido son otras de las prácticas utilizadas.

A los medios y soportes se le unen también algunos perfiles de usuarios como parte del esquema de los más vulnerables a ser alcanzados por las noticias falsas. El Instituto Reuters, un centro de estudios de periodismo afiliado a la Universidad de Oxford, publicó un reporte en 2019 sobre Noticias Digitales en el que concluyó que en general “las personas se mostraban preocupadas por no poder distinguir lo que es real y falso en internet”. En cuanto a los grupos etarios, un estudio elaborado por expertos de la Universidad de Princeton y la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, reveló que las personas de la tercera edad  y los adolescentes son el blanco principal de las informaciones inventadas. El reporte publicado en la revista Science Advances en enero de 2019 y que tomó como referencia a ciudadanos estadounidenses, mostró que “las personas mayores difundían siete veces más noticias falsas que los adultos jóvenes”, y citaba el caso específico de la red social Facebook.

Frente a las fake newsEn un contexto informativo contaminado por las noticias falsas, medios y organizaciones han planteado recomendaciones para reconocer el contenido falaz. Instituciones mediáticas, como la BBC sostienen que, en contraposición con las noticias falsas, “las noticias reales citan fuentes, incluyen enlaces y soportes como documentos oficiales” y sugieren evaluar estos elementos para discernir entre lo real y lo engañoso. En una posición similar se sitúa The New York Times, medio que recomienda “asegurarse de que la información encontrada en redes sociales tenga soporte y respaldo”. Según la empresa, “una clave es que el contenido tenga la información lo más completa posible sobre aspectos como la fuente”.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) organizó en marzo de 2020 el webinario El nuevo virus: la desinformación en el que se planteó una Guía Rápida para identificar fake news. La propuesta enmarcada dentro del Proyecto Desconfío, sugiere evaluar los diversos elementos que conforman una información determinada, como el autor, la hora, el día y el medio que supuestamente realizaba la publicación. Igualmente, se aconseja prestar atención al rastreo de usuarios y usar aplicaciones, como Tweetdeck para chequear datos en tiempo real.

La Fundación Gabo va un poco más allá y propone una lista de más de 100 sitios de verificación de hechos en toda Iberoamérica que pueden ser útiles para hacerle frente a las noticias falsas. La instancia cita los ejemplos de Chequeado (Argentina), EFE Verifica (España), Agencia Lupa (Brasil) Colombiachek (Colombia), Verificado (México), Cocuyo Chequea (Venezuela), entre otras plataformas.

Por su parte, el Observatorio Venezolano de Fake News sugiere una serie de autopreguntas para evitar viralizar las noticias falsas, entre las que se encuentran: ¿demasiado deseable para ser cierto?, ¿demasiado indignante para creerlo?, ¿quién es el autor?, ¿realmente diría o expresaría lo indicado?, ¿está en redes sociales del organismo y usuario indicado?, ¿cuáles medios digitales de confianza replicaron el contenido?, ¿podrían haberlo desmentido antes? El propósito es que los usuarios respondan estas interrogantes y reflexionen sobre ellas antes de creer en un contenido y de compartirlo.

En este contexto y dada la propagación que han tenido las noticias falsas, el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, IPYS Venezuela, aporta algunas recomendaciones para reconocer o detectar fake news:

  • Prestar atención a la fuente o al autor de la información recibida y en aspectos como su renombre, su credibilidad o su posición de autoridad para hablar acerca de determinado tema. Debe privilegiarse el contenido que provenga de fuentes oficiales. Generalmente, las fuentes como “un amigo de un amigo” o “una tía de un vecino” no suministran informaciones reales.
  • Evaluar el medio de comunicación o la plataforma de donde proviene la información. En redes sociales, sucede que la identidad de muchos medios es usurpada, así como su estética y su forma de narrar y de presentar los hechos. Igualmente, hay portales web que son usados únicamente para producir y reproducir noticias carentes de veracidad. Por ese motivo, es recomendable indagar la dirección electrónica o URL que aparece en la información cuando la misma provenga de sitios digitales. Las aplicaciones de mensajería instantánea, por lo general, suelen ser plataformas en la que las informaciones falsas abundan.
  • Prestar atención al formato en que es presentado el contenido. Todos los formatos son susceptibles de ser utilizados para transmitir fake news, aunque algunos más que otros. Las capturas de pantallas y los audios y las cadenas de texto de WhatsApp suelen estar llenas de contenido falso. Las publicaciones en redes sociales como Instagram Facebook también requieren de cierto examen para su validación. De igual forma, los textos también pueden ser falseados y los videos y las imágenes pueden ser producto de montajes. Todo debe ser sometido a revisión.
  •  Examinar el diseño del contenido. Los contenidos falsos suelen tener una presentación extraña, llamativa y sensacionalista, la cual busca exagerar el impacto de lo que se está transmitiendo. Si se trata de una imagen con texto, la misma suele tener colores vivos y usar letras grandes. Si se trata de audio, en la narración del mismo se usan voces que usualmente tienen un énfasis dramático.
  • Revisar el contexto de la información. La hora, la fecha y el lugar son elementos cruciales a considerar para determinar si se está frente a fake news. Una noticia real tiene todos estos aspectos fácilmente identificados. No tiene vacíos ni mucho menos lagunas informativas. Esto es de gran importancia puesto que muchas informaciones falsas son fabricadas a partir de la descontextualización de informaciones reales. En el plano audiovisual, es muy frecuente que videos e imágenes de eventos pasados se usen para construir versiones de hechos actuales. Asimismo, videos e imágenes son sacados de contexto y usados como “respaldo” de acontecimientos para engañar.
  • Detallar tanto el título como el contenido. Los títulos de las fake news o las expresiones con las que se anuncian suelen ser muy atractivos y están construidos para enganchar a las personas y para que, posteriormente, las comparta. Por tal razón, es importante leer la información hasta el final. Prestar atención a aspectos como la ortografía, el uso de los signos de puntuación o las mayúsculas. Cuando se trata de un audio o de un video, es necesario reproducirlo hasta que culmine. En el desarrollo de los contenidos pueden haber elementos como incoherencias en los datos o la utilización excesiva de adjetivos que evidencien que se trata de contenido de dudosa veracidad.
  • Fijarse en que la información sea completa. Hay que estar atentos de que el contenido aporte la mayor cantidad de datos posible. Si la información es fragmentada, parcial o es difícilmente comprobable, puede que no sea verídica.
  • Valorar la inmediatez del contenido. Hay noticias falsas que tienen como punto de partida algún dato real y que se construyen prácticamente mientras el suceso se está desarrollando. Sin embargo, sus elementos se usan para tergiversar y torcer la verdad. Por tal razón es relevante dudar de esas informaciones rápidas que se difunden sobre un acontecimiento. Los contenidos verídicos toman cierto tiempo para ser elaborados.
  • Verificar los datos mientras se consume el contenido. Apoyarse en los buscadores y en las plataformas de verificación de datos es lo más aconsejable para corroborar que un contenido es veraz. La medida más usada y recomendada es buscar la información en internet para saber qué más se ha publicado sobre el tema y qué otros medios han replicado el contenido. No obstante, también existen herramientas y aplicaciones que ayudan a determinar si un texto, una imagen o un video son verdaderos o no.
  • Dudar del contenido que demande atención y credibilidad. Las informaciones falsas buscan de forma recurrente que las audiencias las den por ciertas. Algunas versiones falaces poseen algún elemento que solicita al público otorgarle veracidad, pero también atención. Otras simplemente lo dejan claro explícitamente a través de expresiones, tales como: “Esto es serio”, “La verdad de lo ocurrido”, “No lo ignores”, “Información importante”, entre otras.

Otras consideraciones generales que se recomiendan desde IPYS Venezuela son reali

IPYS Venezuela, abril de 2020. Los  entornos comunicacionales día tras día están abarrotados de prácticas que dan cuenta de su naturaleza compleja y cambiante. En un ecosistema en el que han aparecido nuevos medios, formatos, soportes y hasta usuarios, un fenómeno particular ha encontrado caldo de cultivo y es el de las denominadas fake news o noticias falsas.

Los contenidos engañosos han estado presentes en los espacios informativos desde hace tiempo atrás. Sin embargo, han cobrado notoriedad en los últimos años. En 2017, el Diccionario Oxford colocó a fake news como el término del año por ser el vocablo que más destacó en los doce meses previos. Su uso para ese momento había aumentado en un 365% luego que fuese un concepto puesto en la palestra pública en 2016 durante la campaña electoral de Donald Trump, quien la utilizó en varias alocuciones en su carrera por la presidencia de Estados Unidos.

En 2020, las fake news adquieren visibilidad ante una situación que demanda gran necesidad de información como la coyuntura sanitaria global generada por la propagación del Covid-19, la enfermedad declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Detrás de contenido falso.  El Diccionario Cambridge define fake news como “noticias falsas que parecen ser noticias, difundidas en Internet o utilizando otros medios, generalmente creadas para influir en opiniones políticas o como una broma”. Por su parte, la Red de Periodismo Ético (EJN, por sus siglas en inglés) las define como: “toda aquella información fabricada y publicada deliberadamente para engañar e inducir a terceros a creer falsedades o poner en duda hechos verificables”.

En otras palabras, las fake news son una construcción resultante de la mezcla entre contenido erróneo e información dañina que engloba desinformación. Sobre este término, First Draft, una organización dedicada al estudio de la desinformación, clasifica siete tipos de información falsa entre los que se incluyen: la sátira o parodia, el contenido fabricado, el contenido manipulado, el contenido impostor, el contenido engañoso, el contexto falso y la conexión falsa. Asimismo, First Draft hace referencia a que estos tipos de contenidos se crean por razones asociadas con periodismo deficiente, parodia, provocación, pasión, partidismo, provecho, poder o influencia política y propaganda.

Por todo lo anterior es que las noticias falsas siguen patrones, tienen un “modus operandi” bastante definido, y resultan fácilmente engañosas porque son construidas de modo tal que asemejan a informaciones verdaderas para poder convencer. Sus objetivos principales suelen ser parodiar y, en mayor grado, perjudicar y dañar.

Presas fáciles. Las noticias falsas suelen volverse virales muy rápido en redes sociales por la posibilidad que tienen los usuarios de producir contenido y difundirlo. Algo similar sucede con las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp, las cuales también se prestan para la propagación de informaciones falaces. Sin embargo, ciertos tipos de medios no son los únicos en contribuir con la difusión de contenidos engañosos. Algunos soportes han sido adoptados para transmitir mensajes alejados de la realidad.

Los audios, los videos y las imágenes se usan tanto como los textos para construir  versiones que poco o nada tienen que ver con la verdad. El auge de las noticias con audio y los podcast, por ejemplo, también ha sido aprovechado para difundir información falaz en formato sonoro. El retoque de imágenes, así como el montaje y la edición de videos para confundir y crear un contenido son otras de las prácticas utilizadas.

A los medios y soportes se le unen también algunos perfiles de usuarios como parte del esquema de los más vulnerables a ser alcanzados por las noticias falsas. El Instituto Reuters, un centro de estudios de periodismo afiliado a la Universidad de Oxford, publicó un reporte en 2019 sobre Noticias Digitales en el que concluyó que en general “las personas se mostraban preocupadas por no poder distinguir lo que es real y falso en internet”. En cuanto a los grupos etarios, un estudio elaborado por expertos de la Universidad de Princeton y la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, reveló que las personas de la tercera edad  y los adolescentes son el blanco principal de las informaciones inventadas. El reporte publicado en la revista Science Advances en enero de 2019 y que tomó como referencia a ciudadanos estadounidenses, mostró que “las personas mayores difundían siete veces más noticias falsas que los adultos jóvenes”, y citaba el caso específico de la red social Facebook.

Frente a las fake newsEn un contexto informativo contaminado por las noticias falsas, medios y organizaciones han planteado recomendaciones para reconocer el contenido falaz. Instituciones mediáticas, como la BBC sostienen que, en contraposición con las noticias falsas, “las noticias reales citan fuentes, incluyen enlaces y soportes como documentos oficiales” y sugieren evaluar estos elementos para discernir entre lo real y lo engañoso. En una posición similar se sitúa The New York Times, medio que recomienda “asegurarse de que la información encontrada en redes sociales tenga soporte y respaldo”. Según la empresa, “una clave es que el contenido tenga la información lo más completa posible sobre aspectos como la fuente”.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) organizó en marzo de 2020 el webinario El nuevo virus: la desinformación en el que se planteó una Guía Rápida para identificar fake news. La propuesta enmarcada dentro del Proyecto Desconfío, sugiere evaluar los diversos elementos que conforman una información determinada, como el autor, la hora, el día y el medio que supuestamente realizaba la publicación. Igualmente, se aconseja prestar atención al rastreo de usuarios y usar aplicaciones, como Tweetdeck para chequear datos en tiempo real.

La Fundación Gabo va un poco más allá y propone una lista de más de 100 sitios de verificación de hechos en toda Iberoamérica que pueden ser útiles para hacerle frente a las noticias falsas. La instancia cita los ejemplos de Chequeado (Argentina), EFE Verifica (España), Agencia Lupa (Brasil) Colombiachek (Colombia), Verificado (México), Cocuyo Chequea (Venezuela), entre otras plataformas.

Por su parte, el Observatorio Venezolano de Fake News sugiere una serie de autopreguntas para evitar viralizar las noticias falsas, entre las que se encuentran: ¿demasiado deseable para ser cierto?, ¿demasiado indignante para creerlo?, ¿quién es el autor?, ¿realmente diría o expresaría lo indicado?, ¿está en redes sociales del organismo y usuario indicado?, ¿cuáles medios digitales de confianza replicaron el contenido?, ¿podrían haberlo desmentido antes? El propósito es que los usuarios respondan estas interrogantes y reflexionen sobre ellas antes de creer en un contenido y de compartirlo.

En este contexto y dada la propagación que han tenido las noticias falsas, el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, IPYS Venezuela, aporta algunas recomendaciones para reconocer o detectar fake news:

  • Prestar atención a la fuente o al autor de la información recibida y en aspectos como su renombre, su credibilidad o su posición de autoridad para hablar acerca de determinado tema. Debe privilegiarse el contenido que provenga de fuentes oficiales. Generalmente, las fuentes como “un amigo de un amigo” o “una tía de un vecino” no suministran informaciones reales.
  • Evaluar el medio de comunicación o la plataforma de donde proviene la información. En redes sociales, sucede que la identidad de muchos medios es usurpada, así como su estética y su forma de narrar y de presentar los hechos. Igualmente, hay portales web que son usados únicamente para producir y reproducir noticias carentes de veracidad. Por ese motivo, es recomendable indagar la dirección electrónica o URL que aparece en la información cuando la misma provenga de sitios digitales. Las aplicaciones de mensajería instantánea, por lo general, suelen ser plataformas en la que las informaciones falsas abundan.
  • Prestar atención al formato en que es presentado el contenido. Todos los formatos son susceptibles de ser utilizados para transmitir fake news, aunque algunos más que otros. Las capturas de pantallas y los audios y las cadenas de texto de WhatsApp suelen estar llenas de contenido falso. Las publicaciones en redes sociales como Instagram Facebook también requieren de cierto examen para su validación. De igual forma, los textos también pueden ser falseados y los videos y las imágenes pueden ser producto de montajes. Todo debe ser sometido a revisión.
  •  Examinar el diseño del contenido. Los contenidos falsos suelen tener una presentación extraña, llamativa y sensacionalista, la cual busca exagerar el impacto de lo que se está transmitiendo. Si se trata de una imagen con texto, la misma suele tener colores vivos y usar letras grandes. Si se trata de audio, en la narración del mismo se usan voces que usualmente tienen un énfasis dramático.
  • Revisar el contexto de la información. La hora, la fecha y el lugar son elementos cruciales a considerar para determinar si se está frente a fake news. Una noticia real tiene todos estos aspectos fácilmente identificados. No tiene vacíos ni mucho menos lagunas informativas. Esto es de gran importancia puesto que muchas informaciones falsas son fabricadas a partir de la descontextualización de informaciones reales. En el plano audiovisual, es muy frecuente que videos e imágenes de eventos pasados se usen para construir versiones de hechos actuales. Asimismo, videos e imágenes son sacados de contexto y usados como “respaldo” de acontecimientos para engañar.
  • Detallar tanto el título como el contenido. Los títulos de las fake news o las expresiones con las que se anuncian suelen ser muy atractivos y están construidos para enganchar a las personas y para que, posteriormente, las comparta. Por tal razón, es importante leer la información hasta el final. Prestar atención a aspectos como la ortografía, el uso de los signos de puntuación o las mayúsculas. Cuando se trata de un audio o de un video, es necesario reproducirlo hasta que culmine. En el desarrollo de los contenidos pueden haber elementos como incoherencias en los datos o la utilización excesiva de adjetivos que evidencien que se trata de contenido de dudosa veracidad.
  • Fijarse en que la información sea completa. Hay que estar atentos de que el contenido aporte la mayor cantidad de datos posible. Si la información es fragmentada, parcial o es difícilmente comprobable, puede que no sea verídica.
  • Valorar la inmediatez del contenido. Hay noticias falsas que tienen como punto de partida algún dato real y que se construyen prácticamente mientras el suceso se está desarrollando. Sin embargo, sus elementos se usan para tergiversar y torcer la verdad. Por tal razón es relevante dudar de esas informaciones rápidas que se difunden sobre un acontecimiento. Los contenidos verídicos toman cierto tiempo para ser elaborados.
  • Verificar los datos mientras se consume el contenido. Apoyarse en los buscadores y en las plataformas de verificación de datos es lo más aconsejable para corroborar que un contenido es veraz. La medida más usada y recomendada es buscar la información en internet para saber qué más se ha publicado sobre el tema y qué otros medios han replicado el contenido. No obstante, también existen herramientas y aplicaciones que ayudan a determinar si un texto, una imagen o un video son verdaderos o no.
  • Dudar del contenido que demande atención y credibilidad. Las informaciones falsas buscan de forma recurrente que las audiencias las den por ciertas. Algunas versiones falaces poseen algún elemento que solicita al público otorgarle veracidad, pero también atención. Otras simplemente lo dejan claro explícitamente a través de expresiones, tales como: “Esto es serio”, “La verdad de lo ocurrido”, “No lo ignores”, “Información importante”, entre otras.

Otras consideraciones generales que se recomiendan desde IPYS Venezuela son reali

IPYS Venezuela, abril de 2020. Los  entornos comunicacionales día tras día están abarrotados de prácticas que dan cuenta de su naturaleza compleja y cambiante. En un ecosistema en el que han aparecido nuevos medios, formatos, soportes y hasta usuarios, un fenómeno particular ha encontrado caldo de cultivo y es el de las denominadas fake news o noticias falsas.

Los contenidos engañosos han estado presentes en los espacios informativos desde hace tiempo atrás. Sin embargo, han cobrado notoriedad en los últimos años. En 2017, el Diccionario Oxford colocó a fake news como el término del año por ser el vocablo que más destacó en los doce meses previos. Su uso para ese momento había aumentado en un 365% luego que fuese un concepto puesto en la palestra pública en 2016 durante la campaña electoral de Donald Trump, quien la utilizó en varias alocuciones en su carrera por la presidencia de Estados Unidos.

En 2020, las fake news adquieren visibilidad ante una situación que demanda gran necesidad de información como la coyuntura sanitaria global generada por la propagación del Covid-19, la enfermedad declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Detrás de contenido falso.  El Diccionario Cambridge define fake news como “noticias falsas que parecen ser noticias, difundidas en Internet o utilizando otros medios, generalmente creadas para influir en opiniones políticas o como una broma”. Por su parte, la Red de Periodismo Ético (EJN, por sus siglas en inglés) las define como: “toda aquella información fabricada y publicada deliberadamente para engañar e inducir a terceros a creer falsedades o poner en duda hechos verificables”.

En otras palabras, las fake news son una construcción resultante de la mezcla entre contenido erróneo e información dañina que engloba desinformación. Sobre este término, First Draft, una organización dedicada al estudio de la desinformación, clasifica siete tipos de información falsa entre los que se incluyen: la sátira o parodia, el contenido fabricado, el contenido manipulado, el contenido impostor, el contenido engañoso, el contexto falso y la conexión falsa. Asimismo, First Draft hace referencia a que estos tipos de contenidos se crean por razones asociadas con periodismo deficiente, parodia, provocación, pasión, partidismo, provecho, poder o influencia política y propaganda.

Por todo lo anterior es que las noticias falsas siguen patrones, tienen un “modus operandi” bastante definido, y resultan fácilmente engañosas porque son construidas de modo tal que asemejan a informaciones verdaderas para poder convencer. Sus objetivos principales suelen ser parodiar y, en mayor grado, perjudicar y dañar.

Presas fáciles. Las noticias falsas suelen volverse virales muy rápido en redes sociales por la posibilidad que tienen los usuarios de producir contenido y difundirlo. Algo similar sucede con las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp, las cuales también se prestan para la propagación de informaciones falaces. Sin embargo, ciertos tipos de medios no son los únicos en contribuir con la difusión de contenidos engañosos. Algunos soportes han sido adoptados para transmitir mensajes alejados de la realidad.

Los audios, los videos y las imágenes se usan tanto como los textos para construir  versiones que poco o nada tienen que ver con la verdad. El auge de las noticias con audio y los podcast, por ejemplo, también ha sido aprovechado para difundir información falaz en formato sonoro. El retoque de imágenes, así como el montaje y la edición de videos para confundir y crear un contenido son otras de las prácticas utilizadas.

A los medios y soportes se le unen también algunos perfiles de usuarios como parte del esquema de los más vulnerables a ser alcanzados por las noticias falsas. El Instituto Reuters, un centro de estudios de periodismo afiliado a la Universidad de Oxford, publicó un reporte en 2019 sobre Noticias Digitales en el que concluyó que en general “las personas se mostraban preocupadas por no poder distinguir lo que es real y falso en internet”. En cuanto a los grupos etarios, un estudio elaborado por expertos de la Universidad de Princeton y la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, reveló que las personas de la tercera edad  y los adolescentes son el blanco principal de las informaciones inventadas. El reporte publicado en la revista Science Advances en enero de 2019 y que tomó como referencia a ciudadanos estadounidenses, mostró que “las personas mayores difundían siete veces más noticias falsas que los adultos jóvenes”, y citaba el caso específico de la red social Facebook.

Frente a las fake newsEn un contexto informativo contaminado por las noticias falsas, medios y organizaciones han planteado recomendaciones para reconocer el contenido falaz. Instituciones mediáticas, como la BBC sostienen que, en contraposición con las noticias falsas, “las noticias reales citan fuentes, incluyen enlaces y soportes como documentos oficiales” y sugieren evaluar estos elementos para discernir entre lo real y lo engañoso. En una posición similar se sitúa The New York Times, medio que recomienda “asegurarse de que la información encontrada en redes sociales tenga soporte y respaldo”. Según la empresa, “una clave es que el contenido tenga la información lo más completa posible sobre aspectos como la fuente”.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) organizó en marzo de 2020 el webinario El nuevo virus: la desinformación en el que se planteó una Guía Rápida para identificar fake news. La propuesta enmarcada dentro del Proyecto Desconfío, sugiere evaluar los diversos elementos que conforman una información determinada, como el autor, la hora, el día y el medio que supuestamente realizaba la publicación. Igualmente, se aconseja prestar atención al rastreo de usuarios y usar aplicaciones, como Tweetdeck para chequear datos en tiempo real.

La Fundación Gabo va un poco más allá y propone una lista de más de 100 sitios de verificación de hechos en toda Iberoamérica que pueden ser útiles para hacerle frente a las noticias falsas. La instancia cita los ejemplos de Chequeado (Argentina), EFE Verifica (España), Agencia Lupa (Brasil) Colombiachek (Colombia), Verificado (México), Cocuyo Chequea (Venezuela), entre otras plataformas.

Por su parte, el Observatorio Venezolano de Fake News sugiere una serie de autopreguntas para evitar viralizar las noticias falsas, entre las que se encuentran: ¿demasiado deseable para ser cierto?, ¿demasiado indignante para creerlo?, ¿quién es el autor?, ¿realmente diría o expresaría lo indicado?, ¿está en redes sociales del organismo y usuario indicado?, ¿cuáles medios digitales de confianza replicaron el contenido?, ¿podrían haberlo desmentido antes? El propósito es que los usuarios respondan estas interrogantes y reflexionen sobre ellas antes de creer en un contenido y de compartirlo.

En este contexto y dada la propagación que han tenido las noticias falsas, el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, IPYS Venezuela, aporta algunas recomendaciones para reconocer o detectar fake news:

  • Prestar atención a la fuente o al autor de la información recibida y en aspectos como su renombre, su credibilidad o su posición de autoridad para hablar acerca de determinado tema. Debe privilegiarse el contenido que provenga de fuentes oficiales. Generalmente, las fuentes como “un amigo de un amigo” o “una tía de un vecino” no suministran informaciones reales.
  • Evaluar el medio de comunicación o la plataforma de donde proviene la información. En redes sociales, sucede que la identidad de muchos medios es usurpada, así como su estética y su forma de narrar y de presentar los hechos. Igualmente, hay portales web que son usados únicamente para producir y reproducir noticias carentes de veracidad. Por ese motivo, es recomendable indagar la dirección electrónica o URL que aparece en la información cuando la misma provenga de sitios digitales. Las aplicaciones de mensajería instantánea, por lo general, suelen ser plataformas en la que las informaciones falsas abundan.
  • Prestar atención al formato en que es presentado el contenido. Todos los formatos son susceptibles de ser utilizados para transmitir fake news, aunque algunos más que otros. Las capturas de pantallas y los audios y las cadenas de texto de WhatsApp suelen estar llenas de contenido falso. Las publicaciones en redes sociales como Instagram Facebook también requieren de cierto examen para su validación. De igual forma, los textos también pueden ser falseados y los videos y las imágenes pueden ser producto de montajes. Todo debe ser sometido a revisión.
  •  Examinar el diseño del contenido. Los contenidos falsos suelen tener una presentación extraña, llamativa y sensacionalista, la cual busca exagerar el impacto de lo que se está transmitiendo. Si se trata de una imagen con texto, la misma suele tener colores vivos y usar letras grandes. Si se trata de audio, en la narración del mismo se usan voces que usualmente tienen un énfasis dramático.
  • Revisar el contexto de la información. La hora, la fecha y el lugar son elementos cruciales a considerar para determinar si se está frente a fake news. Una noticia real tiene todos estos aspectos fácilmente identificados. No tiene vacíos ni mucho menos lagunas informativas. Esto es de gran importancia puesto que muchas informaciones falsas son fabricadas a partir de la descontextualización de informaciones reales. En el plano audiovisual, es muy frecuente que videos e imágenes de eventos pasados se usen para construir versiones de hechos actuales. Asimismo, videos e imágenes son sacados de contexto y usados como “respaldo” de acontecimientos para engañar.
  • Detallar tanto el título como el contenido. Los títulos de las fake news o las expresiones con las que se anuncian suelen ser muy atractivos y están construidos para enganchar a las personas y para que, posteriormente, las comparta. Por tal razón, es importante leer la información hasta el final. Prestar atención a aspectos como la ortografía, el uso de los signos de puntuación o las mayúsculas. Cuando se trata de un audio o de un video, es necesario reproducirlo hasta que culmine. En el desarrollo de los contenidos pueden haber elementos como incoherencias en los datos o la utilización excesiva de adjetivos que evidencien que se trata de contenido de dudosa veracidad.
  • Fijarse en que la información sea completa. Hay que estar atentos de que el contenido aporte la mayor cantidad de datos posible. Si la información es fragmentada, parcial o es difícilmente comprobable, puede que no sea verídica.
  • Valorar la inmediatez del contenido. Hay noticias falsas que tienen como punto de partida algún dato real y que se construyen prácticamente mientras el suceso se está desarrollando. Sin embargo, sus elementos se usan para tergiversar y torcer la verdad. Por tal razón es relevante dudar de esas informaciones rápidas que se difunden sobre un acontecimiento. Los contenidos verídicos toman cierto tiempo para ser elaborados.
  • Verificar los datos mientras se consume el contenido. Apoyarse en los buscadores y en las plataformas de verificación de datos es lo más aconsejable para corroborar que un contenido es veraz. La medida más usada y recomendada es buscar la información en internet para saber qué más se ha publicado sobre el tema y qué otros medios han replicado el contenido. No obstante, también existen herramientas y aplicaciones que ayudan a determinar si un texto, una imagen o un video son verdaderos o no.
  • Dudar del contenido que demande atención y credibilidad. Las informaciones falsas buscan de forma recurrente que las audiencias las den por ciertas. Algunas versiones falaces poseen algún elemento que solicita al público otorgarle veracidad, pero también atención. Otras simplemente lo dejan claro explícitamente a través de expresiones, tales como: “Esto es serio”, “La verdad de lo ocurrido”, “No lo ignores”, “Información importante”, entre otras.

Otras consideraciones generales que se recomiendan desde IPYS Venezuela son realizar un abordaje crítico de la información y frenar el impulso de compartir o difundir contenido falso sin previa comprobación. De igual manera, hay que aproximarse a cada hecho noticioso de forma individual y dar la debida importancia a la verificación de las informaciones.

Enlace a fuente original : https://ipysvenezuela.org/2020/04/22/fake-news-el-fenomeno-que-infecta-los-entornos-comunicacionales/