Opinión

Por la vida, hay que poder

Maryluz Schloeter
Sin buscarlas, aparecen hoy dos expresiones hechas que dicen más que una página ¿por qué? Se prolonga y agudiza lo violación y la ilegalidad que carcome la democracia, sin detener la destrucción progresiva hasta del más mínimo indicio de bienestar en los sectores más débiles y más sufridos. De ahí que aparecen, son dos expresiones conocidas, surgidas de circunstancias críticas, pero diferentes.

En una, entre varios sectores, cada uno apelaba a su supuesta prioridad, fuerte y desigual en impacto y visibilidad inmediata. Hubo queja ante lo decidido. La respuesta fue expresada en síntesis: trabaje con lo que tiene a mano. En la otra, una vez concluido el análisis del asunto (que mantenía a las facciones discutiendo), pese a sus diferencias, estuvieron de acuerdo, pero las condiciones de la situación no solo no eran favorables; eran en lo inmediato abiertamente opuestas. La conclusión lacónica fue: hay que crear las condiciones que lo permitan.

Estas dos expresiones nos acorralan como espejo de realidades, en paralelo.

En la necesidad de cambio hay coincidencia. La solución, en la intención democrática compartida, es electoral. ¿Qué es eso? Lo electoral es el CNE y sus atributos re-definidos a su medida por el control rojo rojito, sus aliados verdecitos y sus “coach” de moda, no la primaveral, sino la de siempre, la de la islita caribeña. Ese CNE luce altisonante y presumido, es falso; después de tantas ilegalidades acomodaticias, es caricatura, como la cara de la belleza perdida por las actrices caídas en la primicia de la cirugía estética y el Botox. ¿Es sensato dejar el destino del país en manos de eso, cuya intervención en las municipales, regionales y presidenciales ha quedado retratada en los hechos?

Son varios actores ¡Estamos preparados? Dice la sabiduría campesina que es mejor no poner todos los huevos en una sola canasta ¿Elecciones…? Civiles y militares han dicho: NO ¿Será cierto? ¿O es comedia para quedar bien, afirmar mil veces que Sí, ya que han dialogado, negociado, y complacido? Intervendrán los negociadores, habrá presiones para aceptar, impondrán condiciones inventadas y tácticas dilatorias; es farsa y riesgo. Si se dan, ¿votar con el CNE actual ignorando además qué papel juega el carnet de la Patria en elecciones? ¿Ir a elecciones frente al poderoso trío gobierno/PSUV/verdes en fragmentos opositores enfrentados?

Eso, es lo que está a mano…

Así, el riesgo es perder en las elecciones y con ellas la República, la Democracia, el Estado de Derecho, la Soberanía, la Libertad, sin fecha de caducidad, en sumisión total. Para asegurarlo, ya están prestas las recién creadas – ¿re-creadas? – y entusiastas milicias inconstitucionales, esas del Plan de la Patria, armadas para detener la oposición. Nada original. Es copia del molde Cuba y Nicaragua, no se sabe aún si en esa tarea estrenarían el nuevecito liquiliqui verde oliva.
Aún hay que ver la segunda expresión, crear las condiciones. Juntando las dos, se rompe el paralelo, se lee una formula casi mágica: Crear condiciones + Elecciones.

Crear condiciones es incidir pero ¿en cuáles condiciones? -En todas ¿dónde?-Donde se requiera para que sí existan, se respeten y sean de todos. Para “limpiar”, legitimar, organizar allá y aquí, los registros de partidos, candidatos y electores, distribución territorial de mesas, procedimientos y normas reinterpretadas o inventadas, conexión cubana, conteo y centralización, testigos… ¿Cómo incidir? En el siglo XXI ya no existen magos polivalentes, pero a quienes saben les llaman expertos, sus resultados (deben ser) sumados a la fuerza de los miles y miles de pasos (a dar) y de ojos (vigilantes), ávidos de cambio sin “ismos!”.
Por la vida, hay que poder ¡Se rompería el molde rojito asfixiante abriendo con el voto, el rescate y ejercicio de la soberanía!
Febrero 09, 2017.