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“Por falta de datos epidemiológicos falla atención a personas con VIH

El líder de la organización Acción Solidaria alerta sobre las deficiencias en investigaciones cuantitativas que reflejen la situación real del Sida en Venezuela.

Caracas.- Es arquitecto, pero no ejerce. Sin embargo, no se desprende de la profesión, Cuida los detalles, como que los cuadros estén colgados perfectamente. En un encuentro anterior al terminar la entrevista, se detuvo para corregir el desnivel –milimétrico- de una de las pinturas expuestas en la pared de Acción Solidaria, la institución de atención a personas con VIH-Sida que dirige. “Manías que le quedan a uno”, se justifica.

-¿Con la Arquitectura?
-No, nada que ver. Bueno, a veces, cuando uno hace algo aquí en la casa.
Hoy, Feliciano Reyna, solo se dedica a la defensa de los Derechos Humanos. El día de esta entrevista con El Tiempo estaba atareado. Se levantó a las 3:00 am para participar, on line, en una actividad de una organización internacional.

A las 3:00 pm aún trabajaba. Atiendió a un grupo que llegó. Abrazó a una docente de la Universidad Simón Bolívar que tiene la idea de dar un taller para que los periodistas mejoren el lenguaje al abordar temas de la población Lgbt (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales). Y abrazó a Isabella Santiago, la venezolana que acaba de ganar el concurso de belleza para transexuales Miss Internacional Queen. Llegaron otros. Y siempre los recibió con una sonrisa.

Cifras inquietantes
De la Arquitectura mantiene también le queda la claridad para analizar números. Todas las cifras que cita se las sabe de memoria. La cuenta que más le preocupa es ésta: las estadísticas del Ministerio (de Salud) indican que el número de personas en tratamiento antirretroviral es, desde 2012, de 43 mil. Pero refieren 11 mil nuevos contagios por año. Eso significa que varios miles de pacientes no están siendo atendidos. “Estimamos que se requiere tratamiento para 55 mil personas. Y eso es gravísimo”. Feliciano Reyna está al tanto de cada falla en la distribución de los medicamentos, porque constantemente monitorea la situación. A su celular llegar una imagen enviada por un paciente: la fotografía de un cartel pegado en un centro de entrega , en el que se anuncia el “no hay” que le quita la calma.

-Hoy es el Día Internacional de la Respuesta ante el VIH, y se lleva una campaña global cuyo lema es Close the gap (cerremos la brecha, en español): llama la atención sobre cómo en muchos sitios, las personas con VIH pueden llevar una vida estable, mientras que en otros están desasistidas. En Venezuela, ¿Cómo es esa brecha?
-Hay carencias fundamentales. Muchas personas con VIH en el país siguen teniendo dificultades, son excluidas, discriminadas; y a quienes no tienen el virus se les afecta el derecho a la información preventiva. La base para una estrategia de atención y de respuesta son los estudios epidemiológicos, que son una deuda inmensa porque nunca se han hecho. Uno entiende que por eso es que falla la atención, porque no tienen las cifras para planificar: las que tienen están defectuosas. Lo que hay son aproximaciones. Si se hicieran los estudios, se podría saber cuál es la prevalencia, y cada dos años, por ejemplo, hacer uno de seguimiento y ver el comportamiento.

-Ustedes aplaudieron la llegada de Francisco Armada al Ministerio de Salud, porque durante las gestiones de Eugenia Sader e Isabel Iturria no hubo apertura con las organizaciones. Ahora está Nancy Pérez. ¿Algo ha cambiado con los enroques ministeriales?
-Cuando llegó Armada hubo un cambio inmenso, favorable. Pero el programa estaba tan mal, tan mal, que en lugar de admitir que todo estaba catastrófico, se sumó a una campaña de desprestigio contra nuestras organizaciones y crearon su propio grupo. La situación era tan crítica que ocasionó la salida de Armada. Es que si tienes que hacer un silencio ante una situación muy grave por lealtades políticas, terminas tapando cosas que están a la vista.

-La defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez, aseguró que se fiscalizaron las farmacias y se constató que hay medicamentos suficientes para 2014 y que ya se ordenó la adquisición para 2015. Y el gobierno ha denunciado que hay contrabando de estas medicinas.
-Para muchas personas que nos llamaban era desesperante ver cómo los voceros declaraban que lo que había era contrabando y que no existe el problema en la distribución, cuando ellos no tenían el tratamiento en mano. Con el argumento del contrabando se cerró un centro importante en Carabobo y le hicieron daño a más de tres mil personas. Cerrar la brecha implica no tomar decisiones sin considerar a las personas afectadas. Quien no tiene el tratamiento quizá no tenga consecuencias físicas inmediatas, pero el impacto emocional es muy fuerte. Y la gente sabe que es responsabilidad del Ministerio de Salud, aunque quisieran taparlo.

-¿Supuso un incremento en la demanda de los servicios que prestan en Acción Solidaria? (Donación de medicinas, servicio médico, orientación, el Centro Nacional de Información a través del número 0212-952 20-09)
Sí, en todos los servicios. En tiempos de fallas graves, entre 2003 y 2004, hicimos 900 donaciones. Este año, solo entre enero y agosto, se hicieron casi 800, a 336 personas. A muchos tuvimos que decirle que no los podíamos ayudar. No registramos esa cifra, aunque debimos hacerlo, pero cuando lo pensamos era tarde. En todo caso, los remitimos a las dos instituciones que hacen donaciones. Y está otro factor: Ipostel prohibió el envío de fármacos al interior. Por eso terminamos donándole prácticamente solo a personas en Caracas.

-La Asamblea Nacional (AN) aprobó una Ley antidiscriminación para las personas con VIH. ¿Con este instrumento podría cambiar algo a favor?
-Es un avance que se garantice el derecho al trabajo, a la educación, a la salud. Hicimos aportes al proyecto original de la Defensoría, pero antes de ser introducido en el Parlamento les hicieron modificaciones a nuestros aportes y lo debilitaron. Cuando llegó a la AN tuvimos que volver, con los diputados, sobre las mismas cosas. Como los temas que tienen que ver con la diversidad sexual, se sabe que es uno de los pilares que necesita mayor atención y no se podía dejar por fuera. Es un buen instrumento, aunque se quedó corto, por ejemplo, en el tema penitenciario: debería haber más exigencias para atender a una persona con VIH privada de libertad.

-A partir de los reclamos recurrentes de los pacientes se podría pensar que este año aumentó la entrega de fármacos vencidos. ¿Se había observado esto antes?
-No con la frecuencia que vimos este año. Una cosa es que alguien nos done un medicamento que acaba de vencerse, y otra que el Ministerio provea productos vencidos. No tiene sentido.

-¿Qué avances destaca de este año?
-No hemos tenido ninguna reunión con esta nueva gestión. Hay colegas que están teniendo algunos acercamientos y eso está muy bien. Tuvimos reuniones que involucraron a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), a Onusida Venezuela, al Fondo de Población. Esa es una apertura importante. Pudimos hablar con la OPS y con el representante en Latinoamérica de Onusida sobre nuestra preocupación en cuanto a las diferencias numéricas.

De perfil
Feliciano Reyna es activista de Derechos Humanos. Lo hace con de- dicación, sin interés lucrativo, en Acción Solidaria, la institución que fundó y desde la cual dirige programas de inclusión para los afectados con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), y para prevenirlos nuevos contagios.
Además, participa en coaliciones que velan por el derecho a la salud.
En 2009 recibió la Orden Luis María Olaso de Derechos Humanos otorgada por el Cabildo Metropolitano de Caracas.
El centro para la Paz y los Derechos Humanos de la Universidad Central de Venezuela y la Embajada de Canadá le otorgaron el Premio Derechos Humanos 2010.

Publicado por EL TIEMPO.com.ve