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Cadena de aliados en salud

Avessoc agrupa desde 2002 a los centros de salud de vocación cristiana

49 de los centros afiliados a Avessoc son pequeños ambulatorios en zonas populares

ANYIMAR COVA LUGO |  EL UNIVERSAL
miércoles 3 de julio de 2013
El artículo 83 de la Constitución Nacional establece que la salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, y que todas las personas así como tienen derecho a ella deben participar activamente en su promoción y defensa. Esto último lo han asumido los miembros de la Asociación Venezolana de Servicios de Salud de Orientación Cristiana (Avessoc) que, sin fines de lucro y por muy bajo costo, dan acceso a unidades médico-odontológicas para la población menos favorecida.

Así lo explica María Matilde Zubillaga, coordinadora general de Avessoc, para quien la institución de carácter ecuménica no es más que “la presencia de la Iglesia en la salud”.

La organización comenzó a gestarse dos años después de haberse inaugurado el Centro de Salud Santa Inés de la Universidad Católica Andrés Bello. En ese entonces el Secretariado Conjunto de Religiosas y Religiosos de Venezuela (Secorve) se acercó a la universidad para ver cómo se podían articular las experiencias de salud en las que la Iglesia estaba presente.

Se realizó entonces la I Jornada de Servicios de Salud de Congregaciones Religiosas en la cual se captaron los primeros miembros de la red que se fundó formalmente en 2002 y cuya sede principal funciona hoy en Santa Inés Montalbán, un centro que pasó de atender poco más de dos mil pacientes en 1999 y que en 2012 recibió a más 117 mil en sus 25 especialidades.

En la actualidad Avessoc cuenta con 59 afiliados: seis hospitales, tres centros de referencia con subespecialidades médicas y servicios diagnósticos, 49 ambulatorios y una experiencia comunitaria de prevención llevada por los vecinos del sector Las Quintas en Catuche.

A todas ellas sirve el Fondo Solidario para la Salud, el programa bandera de Avessoc con el cual se brinda apoyo económico a personas de escasos recursos que requieren exámenes diagnósticos. “Nos dimos cuenta de que todos los pacientes pagaban sus consultas pero el proceso se estancaba cuando los médicos pedían estudios especiales”, precisa Zubillaga.

Le ocurrió a Genoveva Jiménez (64), residente del sector Isaías Medina Angarita, a quien hace dos años recibió en la Clínica Popular de Catia una orden médica para realizarse una mamografía y una tomografía. “Eran exámenes muy caros. Una vecina me trajo directamente a Avessoc”, dice del sitio donde recibió dos órdenes para sus estudios y otra para una tomografía que requería su esposo. “Ellos pagan la mitad y uno pone la otra mitad. La reunimos entre mis hijos, mi yerna y mi familia”, recuerda quien es una de las 10.219 beneficiarias que ha tenido el programa desde 2002 hasta 2012.

“Avessoc facilita ese descuento porque hay un patrocinante. El dinero viene de un donante que decidió colaborar con el trabajo de nuestros centros de salud”, acota Zubillaga. La Fundación Empresas Polar, Avón y el Dividendo Voluntario por la Comunidad desde 2011 son patrocinantes del Fondo.

Las condiciones de los centros de salud afiliados son diversas pero, aun con las carencias, a todos los define una mística de trabajo donde la retribución espiritual sobrepasa con creces la compensación económica. María Ismenia Piza desde 1985 es enfermera del Ambulatorio Jesús de Nazareth, dirigido por la congregación hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas, en La Vega. El centro tiene cuatro especialidades y los aportes del Fondo Solidario han servido sobre todo a pacientes de ginecología. Pero de Avessoc han recibido algo más: formación en gerencia de servicios de salud para mejorar el trabajo con quienes se acercan a su sede.

También se han formado en la Clínica Dispensario Padre Machado (Montalbán), de la congregación Hermanitas de los pobres de Maiquetía, que con asesoría de profesores de la UCAB diseñan su plan estratégico y se asesoran en elaboración de proyectos y búsqueda de fondos para culminar y equipar la sala de cuidados intensivos que construyen desde hace un año. “Inclusive en el sistema público que es gratuito el origen de los fondos es fruto del aporte de empresas y ciudadanos. Nosotros dependemos de nuestros donantes y aliados para llegar a más personas”, puntualiza Zubillaga.

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Publicado por EL UNIVERSAL

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